MISERIAS DEL PODER
El primer mensaje que posteó la arquitecta Adriana Montiel Reyes, al renunciar a la titularidad de la Secretaría del Bienestar, para postularse a la presidencia nacional de Morena, dice: “Me siento muy orgullosa de formar parte de la Cuarta Transformación… Con gratitud por la confianza del Licenciado Andrés Manuel López Obrador, y de la primera mujer presidenta.”
Traslucen, esos conceptos, que el nuevo encargo para Adriana se lo debe al ex presidente López, y no a la presidente Sheinbaum; y, que, lo más importante para Andrés Manuel son las elecciones venideras, las que no pueden quedar en las manos torpes de Claudia.
A la Secretaría del Bienestar va la profesora y líder sindical Leticia Ramírez Amaya, de todas las confianzas de Obrador, para el manejo de cerca de un billón de pesos del presupuesto federal, con lo que comprarán, ilícitamente, los votos para consolidar su dictadura.
Eso es lo que proyecta el máximo autócrata; empero, cada día que pasa, las contradicciones entre su encubierto hacer, y el decir y el hacer de la mínima Sheinbaum, saltan a la vista de todos.
Ya desgastaron la tapadera de sus maldades; ya dañaron irreparablemente a México, y ya provocaron estropicios y delitos graves en el extranjero, sobre todo en los EUA.
Aquí, y allá, las miserias de su poder hacen estragos.
Los mexicanos padecemos, continuamente, todas las bajezas y delitos generados por el narco gobierno; por eso, cuando sus perversidades explotan en el exterior, no nos sorprenden.
Sólo nos extraña el que se tarden tanto tiempo en darlo a conocer en los EUA, Latinoamérica, Europa, y en el resto del mundo.
El cochinero criminal del grupo que encabeza el gobernador Rubén Rocha Moya ha sido comidilla cotidiana en todas las entidades federativas de nuestro país, desde que, chanchulleramente, llegó a ese cargo.
Y como él, más de una docena de gobernadores mexicanos están juzgados por la población como cabezas del narco, o socios del narco.
El caso Rocha rebasó nuestras fronteras; y, recién, el New York Times, BBC, el País, dieron a conocer que la Fiscalía de los EUA judicializó a este gobernador de Sinaloa con nueve de sus cómplices.
Esa litis se instó en la Corte Federal del Distrito Sur de NY, dando lugar a la secuela que institucionalizara, en su tiempo, el talento jurídico del destacado presidente de la Corte Suprema de los EUA, Oliver Wendell Holmes Jr. (1841-1935).
En base a esas normas estadunidenses, no se puede ni se debe abrir un juicio con todas sus pruebas, contundentes e irrefutables, y los hechos precisos y fundamentales se conservan, dando sólo a conocer los datos preliminares para la preparación de dicho proceso; así, la corriente del irracionalismo jurídico de los EUA, que se acerca a la dictadura de los jueces, es algo digno de un análisis especial.
México, en materia penal, establece el dogmatismo jurídico.
Esa lógica conceptual sólo permite la interpretación, pero no permite la integración de la norma jurídica. No exige (ni siquiera para librar orden de aprehensión) que se presenten pruebas “contundentes e irrefutables”. Basta con probar la existencia del hecho, y la presunta responsabilidad del inculpado, conforme al artículo 16 de nuestra Carta Magna.
Alguien debe explicárselo a la presidente Sheinbaum, quien, en su ignorancia supina ya había exculpando públicamente al gobernador Rocha y a los otros inculpados, sin tener ella, competencia legal para el caso, ya que no corresponde a sus atribuciones constitucionales.
Ahora, con la licencia de Rocha, éste quedó sin fuero, porque el fuero no es para la persona física, sino que es para la persona que ejerce de cargo. Ese fuero lo tiene (hoy por hoy) Yeraldine Bonilla, a quien Rocha describió como su “meserita”, nombrándola secretaria general de su gobierno.
Y quien, acaso, sea parte de esa estructura criminal que se persigue penalmente; en donde se ubica el senador Enrique Inzunza, el que, al decir de su abogado, quiere ser testigo protegido en EUA, entregándose.
Por eso, a pregunta expresa, Rocha contestó con mucha pujanza: “Yo no meto mis manos al fuego por ninguno de los otros nueve implicados”; mientras Adriana Montiel, la nueva lideresa de Morena aseguró: “Haremos a un lado a todos los corruptos”, lo que podría significar que se quedarán sin membresía, pues los pocos honrados de la 4T, (que seguramente los hay) perderían el registro.
Esas podredumbres reflejan las miserias del poder del máximo López y de la mínima Sheinbaum, ¡lo que no presagia nada bueno!






