MEDICINA INTERNACIONAL ES BUENA

SI REMEDIOS CASEROS NO ACTUAN

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contiene 136 artículos, y 16 artículos transitorios originales.

Su contenido se divide en dos partes: La Dogmática, y la Orgánica.

La principal es la parte Dogmática, y comprende, formalmente, los primeros 29 artículos de nuestra Carta Magna, denominados “De los Derechos Humanos y sus Garantías”; pero, materialmente, encontramos derechos humanos garantidos en otros preceptos de ese mismo texto constitucional.

Todos esos derechos son de los humanos, como personas físicas o personas morales, pero como gente de la población, individualizada.

Y todas las obligaciones o deberes, correlativos a esos derechos humanos garantidos, son para el gobierno, funcionarios públicos, y representantes del Estado.

Porque el estado, el gobierno, y el pueblo no existen en la realidad física; ya que son, sólo, ficciones de derecho, entelequias o fingimientos de orden jurídico que, exclusivamente, tienen obligaciones y deberes, frente a la individualidad de los humanos, que son lo único real, físicamente, y conforme a derecho.

Por eso, cuándo un funcionario público (presidente de la república, o gobernador de una entidad federativa, o un presidente municipal) expresa: “El pueblo dice… el pueblo ordena…”, es un ignorante.

Pero, también, puede ser un acobardado, asustadizo, demagogo, cínico y hasta puede ser mentiroso.

Porque él, es el que dice, él, es quien ordena, ya que el pueblo no existe, sólo es una invención, es un embuste, es un engaño. Las mismas masas humanas están integradas por individuos.

Aclarado lo anterior, analicemos lo que corresponde a la iniciativa de la presidente Sheinbaum sobre los “Nuevos Lineamientos para la Protección de los Derechos de las Audiencias”, en donde, so pretexto de “fortalecer el derecho a la información de la ciudadanía”, violan flagrantemente los derechos humanos a la información, constituyendo una burda censura a estas facultades, por parte de un gobierno autocrático que tiende a fundar una dictadura.

¡Aclaremos un punto! Ese derecho a la información no sólo es de la “ciudadanía”, es para todo ‘ser humano’.

Leopoldo Maldonado, relator especial sobre la Libertad de Opinión y de Expresión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), considera que “detrás de la supuesta intención de defender los derechos de las audiencias, en México, se esconde una voluntad censuradora”.

De 180 países inscritos en la Clasificación Mundial sobre la Libertad de Prensa, nuestro país se ubicó, lamentablemente degradado, en el lugar 161, entre Cuba y Nicaragua.

Afirma la presidente Sheinbaum que “esos lineamentos se encuentran en consulta pública hasta el 21 de agosto del año que transcurre”, y añade que no es su intención censurar, pero ella sabe que el contenido de esos cánones es sancionador, lo que los hace francamente inconstitucionales, ya que el ejercicio de los derechos humanos garantidos (como el derecho a la información y a la expresión libre) no pueden penalizarse, llevando como sujeto activo del delito al individuo titular de esa facultad objetiva y subjetiva de tipo universal.

En el caso, las sanciones y las penas deber ser para el gobierno, para los funcionarios públicos, y para las autoridades; desde la presidente de México hasta el último de los policías de nuestro país, porque ellos sí pueden ser sujetos activos de delitos, en la especie.

Empero, lo que pretende la presidente Sheinbaum es erigirse en el Máximo Tribunal de la Verdad. Ella, especialista en las mentiras, nos dirá, ahora, cuál es la verdad, y nos enseñará cuál es la mentira.

Y pretende que ahora le solicitemos licencia para opinar en forma libre.

No se olvide que su ánimo es concentrar todo el poder en el titular de la primera edición de la 4T (Obrador), y en la titular de la segunda edición de esa 4T (Sheinbaum).

Apiñaron en sus garras, esos dos autoritarios, al poder legislativo, al poder judicial, a la administración electoral y a los tribunales electorales, a todas las fuerzas armadas, a todo el narco tráfico (económica y políticamente), y ahora esperan ser, también, los únicos dueños de la verdad. Y sus precandidatos morenarcos ya andan en campaña en todo el país, fuera de la ley, violando los términos electorales.

Son una pandilla de ineptos que quieren abarcarlo todo, y nada de calidad producen, a favor de la población. Esa gavilla (de Obrador-Sheinbaum) se va a empachar de tanta soberbia.

Son narcos criminales, llenos de estupidez.

Afirma Sheinbaum que “la información no pertenece a las élites económicas mediáticas”, y esto es cierto; pero también es ciertísimo, que el gobierno no es el propietario de la información.

Sheinbaum asegura, contestándole a Donald Trump, que “México es amigo de todo el mundo”; y esto es verdad, pero Sheinbaum no es México. Y nuestra presidente, por torpe, mentirosa y corrupta, ha generado enemistad con millones de mexicanos.

En un mundo tan globalizado, cuando los remedios domésticos no funcionan (como en el caso de nuestro país), las medicinas internacionales deben ser eficaces y rápidas.

Me atengo al tiempo, y, ¡a la razón!

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