CURIOSIDADES SEPTEMBRINAS
Fue tan poderoso el abogado y general romano Julio César que (dentro de sus grandes logros), ordenó a varios sabios elaborar un nuevo anuario: El ‘Calendario Juliano’, almanaque que sigue rigiendo a todo el mundo.
Dos eran los objetivos: 1. Unificar los tiempos en los territorios romanos, y 2. Que todos aceptaran, con simpatía, la referencia, “antes de Julio César”, y “después de Julio César”.
Quince siglos después, ese Calendario Juliano fue ajustado por el Papa Gregorio XIII, quien, con los sabios de su tiempo en 1582 (por los años desajustados), mandó que cada 4 años, en lugar de los 365 días reconocidos en la anualidad, se tuviera un año de 366 días.
Por ese simple arreglo, el Papa decretó que el anuario tomara su nombre: ‘Calendario Gregoriano’.
¡Fatuas vanidades de los poderosos!
En su origen, ese calendario se iniciaba con la primavera; es decir, el primer mes era marzo, dedicado al dios romano ‘Marte’ (el dios ‘Ares’ para los griegos), y en ambas culturas era el dios de la guerra.
El segundo mes era abril, por la diosa ‘Aphrilis’ dedicada a la apertura de las flores. El tercero era mayo, por la diosa ‘Maia’ de la abundancia y del crecimiento. El cuarto era junio, por la diosa ‘Juno’ protectora del matrimonio y la familia. El quinto era julio, en homenaje a Julio César. El sexto era agosto, en recuerdo al emperador César Augusto, quien echó a andar el calendario de su tío Julio César; éste, asesinado unas semanas antes de que entrara en vigor su calendario. Seguía el séptimo mes, que por eso se llamó septiembre. Y al octavo mes se le llama octubre. El mes noveno se denomina noviembre. Mientras que el décimo mes sigue nombrándosele diciembre.
Explicado lo anterior, entre el mito y la realidad, tenemos que este calendario, como toda la cultura occidental, se ha impuesto en todos los rincones de este planeta llamado ‘Tierra’, astro que, curiosamente, tiene más agua que tierra. Bien pudiese llamarse ‘planeta agua’.
Los egipcios, los hebreos, los hindúes, los chinos, los persas, los rusos, los japoneses, todos (de significadas culturas) se rigen por el Calendario Juliano, moderado por los palmarios cambios gregorianos.
En el México del año 2026, ya no tienen vigencia los calendarios elaborados por no más de 5 grupos étnico lingüistas, de las 134 naciones originales precortesianos.
La cultura occidental con su Calendario Juliano (gregorizado), se ha impuesto, de igual forma, en nuestro país, y en toda América.
Y, para nosotros, ‘septiembre´ es el mes de la patria; en este lapso (con timbre de orgullo) registramos y recordamos etapas históricas destacadas.
La Historia no sólo se descubre, también se inventa; y ambas acciones valen, si con responsabilidad se hace el bien.
El 13 de septiembre es el Día de los Niños Héroes, referido a la intrépida osadía de 6 cadetes del Heroico Colegio Militar, enfrentándose a la brutal invasión de tropas estadunidenses a México, en 1847. Nuestra realidad o nuestro mito se ha convertido en excitante ejemplo.
El 15 de septiembre es el Día del Grito de Independencia; fue esa oral proclama que fulguró, pronunciada por el Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, en su parroquia de Dolores. Ahí dio la misa de la libertad, un acto histórico, al que el presidente Porfirio Díaz decretó celebrarlo a las diez de la noche del 15 de septiembre de 1986 (cada año), por ser la fecha de su cumpleaños. Mito o realidad que concita, hoy por hoy, mágicamente, a multitudes en todos los pueblos de nuestro país, para gritar con sonoridad fervorosa: ‘¡Viva México!’.
El 16 de septiembre es el aniversario de nuestra independencia, conforme al inicio del movimiento armado de ir a agarrar gachupines, en 1810, bajo el ánimo de lograr la independencia de la colonia Nueva España de la Corona Española, la abolición de la esclavitud, la supresión de las castas, y la reintegración de terrenos a los indígenas. Realidad y mito que sembraron ideas, a cambio de perder la cabeza, algunos insurgentes.
El 27 de septiembre se conmemora la consumación de la independencia, ocurrida en 1821, y encabezada por Agustín de Iturbide; quien militarmente venció a Hidalgo y a Morelos, aceptando sólo la independencia, en contra de una España invadida por Napoleón Bonaparte, cuando éste, les asignó como rey a su hermano José, (llamado por el pueblo ‘Pepe Botella’), e imponiendo a España y a sus colonias la Constitución de Bayona, en donde se concedía la independencia a todas las colonias españolas, se abolía la esclavitud, se acababan las castas, y se reintegraban terreno a los pueblos originales. Los españoles rebeldes contra Napoleón, que se domiciliaron en el Puerto de Cádiz bajo el cobijo de la marina inglesa (con presencia de intelectuales de la Nueva España (Miguel Ramos Arizpe, José Miguel Guridi y Alcocer, y Antonio Joaquín Pérez Martínez), aprobaron la Constitución de Cádiz, en la que también se instituía lo mismo que en la Constitución de Bayona. Por eso Iturbide independizó a la Nueva España de España, pero ni abolió la esclavitud ni las castas, como tampoco restituyó terrenos a los pueblos originales.
El 30 de septiembre de 1765 nace en el ‘Jardín de la Nueva España’, José María Morelos y Pavón, arriero por los caminos del sur, humilde cura de Carácuaro, con estudio en el seminario de San Nicolás Obispo, aspirante a capellán de las multitudes bélicas de Hidalgo, pero nombrado por el padre de la patria, como jefe de los ejércitos del sur, y quien logró ser receptor de los Sentimientos de la Nación, resultando legislador de altos vuelos, y diseñador del Estado Mexicano. Más realidad que mito, con un paliacate en su cabeza para armonizar sus ideales y sus sueños, sumado a la humildad de quien sólo quiso ser Siervo de la Nación.
Esas son nuestras fiestas septembrinas.
Empero, las glorias de nuestro pasado han sido traicionadas.
Ahora, y aquí, Se decreta día de descanso por el segundo informe de la presidenta de la república; y los sujetos destacados históricamente son Rubén Rocha Moya, y sus cómplices, junto a la presidente Claudia Sheinbaum, el Chapo Joaquín Guzmán Loera, Andy López Beltrán y su tata López Obrador, Enrique Inzunza, Adán Augusto López, el Mayo Israel Zambada, todos metidos en el putrefacto estercolero de sus narco-corruptelas y mentiras, buscando centralizar todo el poder, hasta llegar a una infernal dictadura.
Realidad con mitos, o más bien con mitotes, como curiosidades septembrinas; encarcelados en EU, unos; y los demás, candidatos a viajar rumbo a EUA, sin visa, al especializado tribunal neoyorkino en narco terrorismo.





