PINOCHO LA ASESORÓ
Aseveró la presidente Claudia Sheinbaum Pardo, en su Segundo Informe de Gobierno, en el Patio de Honor del Palacio Nacional, lo siguiente:
“Mientras yo tenga el honor de servir como Presidenta de la República, defenderé con toda firmeza nuestra soberanía, nuestra dignidad y nuestra independencia. Porque México es un país soberano y la soberanía no se negocia, no se entrega y no se comparte.”
Todo ese párrafo, desde el punto de vista de la gramática y de la lógica, está mal estructurado desde su primera palabra “Mientras”, ya que la usa equívocamente, mezclándola, al principio como conjunción, y al final como adverbio. La conjunción sirve como un enlace para unir palabras u oraciones. El adverbio modifica a un verbo.
Pero… dejemos al margen esos errores gramaticales, y entremos al fondo de esas acciones sobre las que informa.
La presidente Claudia exclusivamente ha servido a quien la hizo titular del poder ejecutivo federal (Andrés Manuel López Obrador), y ese entreguismo no tiene nada de honorable.
Ningún títere (mujer u hombre) puede defender a la soberanía nacional, ni menos de manera firme ni en forma digna; respecto a la independencia, no hay viabilidad de que la presidente defienda ese valor patriótico, pues la propia Sheinbaum es dependiente de su amo y señor.
¡México es un país soberano!; cierto, es verdad.
Como es verdad, también, que el narco gobierno encabezado por Obrador-Sheinbaum ha instituido alianza (económica-electoral) con el crimen organizado que genera terror, compartiendo ese ejercicio soberano con delincuentes de nivel internacional, para constituirse en dictadura.
Andrés Manuel y Claudia, centralizando en sus manos todos los poderes gubernativos, han hecho de nuestra soberanía su negocio, y la han entregado internacionalmente al presidente Donald Trump, se inclinan ante él y le obedecen en lo oscurito; y, dentro de nuestra nación, el poder soberano lo comparte con la delincuencia terrorista.
Ese informe de gobierno (que en realidad es el 8º informe de Obrador) está plagado de mentiras.
Dice Sheinbaum: “Hemos ejercido el gobierno con honradez y austeridad republicana.” Cuando todos los días roban, engañan, traicionan, y gastan a manos llenas con despilfarros viles.
Manifiesta Claudia: “En la 4T no hay divisiones ni rompimientos.” Cuando todo mundo los observa cómo se están fracturando, y cómo viven, en su dentro, un atroz canibalismo.
Afirma la presidente: “No hemos comprado vehículos lujosos.” Cuando todos los funcionarios federales, estatales y municipales, de Morena, se transportan en ostentosas camionetas, escoltadas con autos especiales, para sus pistoleros.
Asevera Sheinbaum: “Los trabajadores mexicanos viven una primavera laboral.” Cuando existe un desempleo grave, un autoempleo mísero, y unos ingresos de la clase trabajadora, con limosnas oficiales
Todo eso atropellado por la criminal inflación.
Señala Claudia: “La economía debe estar al servicio de la gente.” Cuando nuestra economía está al servicio de la pareja presidencial, Obrador-Sheinbaum, la que extorsiona a los empresarios, y compra el voto de los necesitados, con becas, pensiones y dádivas, con el propio dinero de la población, convirtiéndolos en mendicantes, trasladándoles ese dinero para consumir, y no para producir.
Así se les tiene siempre esclavizados.
Indica la presidente: “Con la Refinaría de Dos Bocas, se enfrentó el aumento del precio de los combustibles.” Cuando Obrador mintió varias veces, diciendo que el precio de la gasolina iba a ser de 10 pesos el litro; y, embabucó afirmando que Dos Bocas costaría 8 mil millones de dólares, pero al final triplicó su costo, quedando el gasto en 24 mil millones de dólares, y constantemente se inunda, se incendia, y produce sólo el 36 por ciento de lo que se proyectó. ¡Qué desvergonzados!
Expresa Sheinbaum: “¿Testamento político?; no, no lo tengo preparado. Pienso que ya saben mi pensamiento. ¿Qué se lleva uno al final? Lo que piensa la gente de uno. Su reputación. Lo que piensan los hijos de su madre, sus nietos, y lo que piensa el pueblo de México. Y pienso que ese es el mejor legado que se puede dejar.”
Esa parrafada contiene 6 veces el verbo ‘pensar’, en 6 modos lingüísticos diferentes; y, en el caso de Claudia, podemos decirle, ‘¡de lo que presume carece!’ No es tiempo de que haga testamento político, ningún notario público le va a auxiliar, aunque el mes de septiembre es, para esos fedatarios, el óptimo lapso para testar.
“¿Qué se lleva uno al final?”, se auto interroga Claudia Sheinbaum Pardo; yo supongo que nada.
Pero la presidente sí se va a llevar, (conforme a su confesión) lo que piensa la gente de ella, y Sheinbaum piensa, que todos ya sabemos su pensamiento, y que ya valoramos su ‘reputación’. Se llevará, también, según sus propias palabras, lo que piensan sus hijos y sus nietos.
Lo que no se podrá llevar es, “lo que piensa el pueblo de México”, porque el ‘pueblo’ es una quimera, y las ficciones no piensan; y, por cierto, una cosa es el ‘testamento’ y otra cosa es el ‘legado’.
Además, vox populi juzga que su ‘reputación’ está por los suelos.
Ciudadana presidente, su lenguaje es muy obtuso, y corresponde a un cerebro muy inhábil.
Señora presidente, para Usted no es tiempo de ‘testamento político’; empero, si hasta esto es parte de sus compulsivas mentiras, sería momento de que ya no la asesorara Pinocho, ese aventurado personaje del escritor y periodista florentino Carlo Lorenzini Collodi (1826-1890).
Mire que su nariz ha crecido, y ya nadie le cree lo que Usted perora con mitomanía inaudita y cínica. Los fuertes abucheos que tuvo en Colima, este pasado fin de semana, los escuchó todo México.





