TODO ESTÁ EN CHINO

DEVORARSE A SÍ MISMO

Ayer finalizó, en el estadio de New Jersey, en EUA, el campeonato mundial de futbol 2026, deporte tan atrayente, como popular y masivo; el que, ojalá, pueda ser útil como unificador de todos los países del mundo, y lo podamos convertir en eficaz instrumento educativo para los seres humanos.

Mucho se decía que la FIFA había decidido, de antemano, que el campeón del mundo fuese el equipo argentino; empero, no fue así, pues el conjunto español obtuvo (por su excelente desempeño) la copa de campeón, correspondiente a este año.

El encuentro terminó, en tiempos extras, con 1 gol a favor de España, y 0 goles para Argentina, pero los árbitros se notaron parciales, y a cada error de ellos, en el estadio se oía un fuerte abucheo, y una gritería: “Infantino, eres argentino”; y, acaso, esto motivo un equilibrio.

Lo espectadores al concluir el evento, también calificaron a los poderosos (al presidente estadunidense Donald Trump, al presidente de la FIFA Gianni Infantino, a la presidente de México Claudia Sheinbaum, y al primer ministro del Canadá Mark Carney), con una estrepitosa rechifla y grito de repudio, para quienes representaron, y representan al poder.

Total, la gran fiesta terminó; pero la vida, con sus problemas, sigue su curso.

Por cierto, la gran potencia mundial, EUA, sacó a flote un (supuesto) hecho inusitado y comprometedor. Trump lo acaba de revelar.

Donald, en un discurso a la nación, acusó al gobierno de la República Popular de China de intervenir en las elecciones de Estados Unidos del 2020, y con ello advirtió de la vulnerabilidad del sistema electoral de su país.

Todo consistió, a su decir, en que los chinos obtuvieron ilícitamente un exacto historial de datos electorales en cinco áreas básicas, y los registros de 220 millones de votantes estadunidenses, para alterar, con ello, la votación a favor de Joe Biden, en contra de Trump, y en agravio de la ciudadanía norteamericana.

Concluyendo Trump: “Es un gran fraude del gobierno de Pekín, documentado, y una pesadilla sin precedente para la seguridad nacional.”

Ante tal aseveración, el ministro de relaciones exteriores del gobierno chino rechazó tan rara denuncia, afirmando: “Nunca la República Popular de China ha interferido ni interferirá en las elecciones presidenciales de los EUA”.

La población estadunidense, conocedora de las ambiciones y locuras de Trump, tomó como una ligereza lo dicho por su presidente en ese mensaje.

En mi opinión, observo una tremenda imprudencia cometida por el presidente estadunidense, irreflexión de peligrosas consecuencias que parecen estar en “chino”; y no porque se haya involucrado, sin razón en el caso, a un pueblo milenario de cultura excepcional, sino más bien, con el sentido infantil que mi generación uso en nuestra remota niñez, cuando algo no era entendible, afirmábamos: “está en chino”.

Soy admirador de la población de los EUA, y de su sólida cultura; y, pena ajena me dio, cuando la presidente Claudia Sheinbaum afirmó con toda ignorancia: “EUA sólo es una gran potencia económica que únicamente piensa en la acumulación del dinero, mientras que México es una potencia cultural, gracias a sus raíces y valores, heredados de los pueblos originarios.”

Su percepción es equívoca, y su ignorancia supina. Lo que Claudia expresó en Pátzcuaro no resiste un análisis lógico ni histórico.

EU es una potencia cultural, en la arquitectura, pintura, escultura, literatura, ciencia, tecnología, museos, bibliotecas, universidades, filósofos, poetas, juristas, doctores, diarios, editoriales, todo esto con una máxima calidad y desarrollo humanístico.

Y por lo que respecta a nuestra cultura mexicana, de la que mucho me enorgullezco, no sólo tiene raíz en pueblos originales, sino en su mestizaje dialéctico con toda la humanidad.

Tan perdida anda la presidente de México, en materia cultural, política, económica, educativa, que todo lo que afirmó está “en chino”, con la conceptualización que desde mi infancia doy a esas dos palabras.

Está también contradictorio su desgastado por su ineptitud, por su infinidad de mentiras y por su corrupción.

Doña Sheinbaum no se dignó ir ni a la ceremonia inaugural del Campeonato Mundial de Futbol 2026 en México, ni a ninguno de los encuentros que tuvo el destacado equipo mexicano en ese deporte, por miedo al pueblo, el que constantemente manifiesta su repudio a los malos y perversos decires y haceres del actual narco gobierno.

Por su temor se escondió. Vio los partidos en la TV, y luego se publicitó mirando los encuentros futbolísticos.

Sin embargo, ahora, que Donald Trump le ordenó presentarse en la ceremonia final de ese campeonato mundial de futbol en Nueva Jersey, obedientemente estuvo puntual y presente, contradiciéndose y humillándose, en su torpe concepto de ‘soberanía’; y, esto, está impreciso y enredado.

¡No se les entiende! Con la mezcolanza de sus mentiras, con el revoltijo de ser el segundo piso de Obrador, con la promiscuidad de su inepto gobierno, con su corrupción y su robadera, inician su proceso de descomposición: Se devoran a sí mismos los integrantes de la 4T, se devoran a sí mismos los afiliados a Morena, y se devora a sí misma la corrupta presidencia de Andrés Manuel y Claudia.

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