Asegura que injustificadamente fue detenido. El jefe policiaco lo acusa de influyentismo
El ciudadano Eduardo Rubio Elosúa acusó abuso de autoridad por parte de la Policía Morelia e intimidación para no denunciar por parte del alcalde Alfonso Martínez.
En rueda de prensa, narró que el pasado sábado por la madrugada, mientras regresaba a su casa, fue abordado por una patrulla municipal, cuyos tripulantes le marcaron el alto y le acusaron de pasarse el semáforo en rojo, cosa que no fue cierta, aseguró; además de que al momento de pedirle sus documentos, él pidió que se identificaran al notar una actitud sospechosa por parte de los elementos policiales.
En ese sentido, una vez que le mostró su identificación el policía, el ciudadano Eduardo pidió a su esposa que le tomara una fotografía, hecho que molestó al elemento y de manera brusca le arrebató sus documentos, lo esposó y lo subió a la patrulla, donde argumentaron que traía aliento alcohólico, por lo que el denunciante pidió que le marcaran a Bernardo León Olea, Comisionado de Morelia, hecho por el cual llegó otra patrulla y pidió que lo dejaran en libertad, pero que ya dejara de «mentar madres» a los policías, hecho que negó haber realizado.
Por ello realizó una denuncia ante Derechos Humanos, donde le argumentaron la gran cantidad de denuncias que reciben semanalmente por abuso de autoridad de la Policía Municipal; de igual manera, se presentó ante el juez cívico, donde además de los señalamientos que ya le habían hecho, en el parte policial argumentaron que quiso darse a la fuga, tras revisarse vídeos y la situación se le quitó la multa, pero recibió una amonestación.
Así mismo, puntualizó Eduardo Rubio que más allá de la violencia y abuso recibido por parte de la Policía Municipal, fue el hecho de recibir una llamada por parte del alcalde Alfonso Martínez para que con sus declaraciones y revuelo que estaba causando no afectara al comisionado Bernardo León y a su administración, que ya va de salida con más incidentes realizados por sus elementos policiales.
Por ello, argumentó que el munícipe solo quiere salvar su pellejo y que no se hable mal de los elementos policiales municipales, que comúnmente cometen errores graves contra ciudadanos, además de que acusó la iluminación precaria de la avenida Acueducto en donde cualquiera que tenga malas intenciones las puede llevar a cabo en una zona muy oscura por las noches.
Sobre el tema, el ayuntamiento emitió un comunicado, en el cual el comisionado de la Policía Municipal, Bernardo León, negó las acusaciones del ciudadano y más bien le señaló de influyentismo y prepotencia, a continuación, el comunicado íntegro:
Comisionado de Seguridad reprueba intento de influyentismo y prepotencia de Conductor Infraccionado
• Conductor cometió una falta al cruzar un semáforo, en una de las principales avenidas de la ciudad, e intentó hacer uso de influyentismo para que no procediera su infracción.
• El conductor reconoció ante un juez cívico que, al momento de la infracción, argumentó que era amigo de funcionarios municipales.
• Asimismo, el sujeto identificado como Eduardo R, reconoció haber consumido bebidas alcohólicas previo a la conducción del automotor.
• Elementos municipales señalaron haber sufrido agresiones físicas y verbales por parte del infractor, así como amenazas de que perderían su empleo.
El Comisionado Municipal para la Seguridad, Bernardo León Olea, reprobó categóricamente las declaraciones falsas y difamatorias de un conductor que fue infraccionado por cometer una falta al cruzar un alto, y que después intentó hacer uso de influyentismo y prepotencia para ser liberado o recibir un trato especial, lo cual es inaceptable en la presente Administración en la Policía de Morelia.
Tras reiterar que en el modelo moderno y actual de la Policía de Morelia no hay cabida para estos intentos de corrupción, León Olea lamentó que un conductor que cometió una falta y trató de librarse de ella mediante influyentismo, posteriormente busque difamar a la corporación municipal, como venganza al no lograr su cometido.
“Es una pena que, después de haber cometido una falta al reglamento de tránsito, conducir en estado inconveniente y atacar a los elementos municipales, esta persona se dé a la tarea de intentar desprestigiar a la Policía sólo por proteger una situación privilegiada. México y Morelia viven tiempos nuevos, mas democráticos y republicanos y ya no hay cabida para privilegios», expresó.
Cabe señalar que el mencionado caso hace referencia al conductor identificado como Eduardo R., quien la madrugada del 11 de agosto cruzó una de las principales avenidas de la ciudad cuando ya había terminado la luz verde del semáforo, tras lo cual hizo caso omiso de forma reiterada a los señalamientos de los uniformados municipales de detener su marcha. Cuando hizo el alto, con patente aliento alcohólico, atacó verbal y físicamente a los efectivos y argumentó ser amigo de varios funcionarios municipales.
El caso fue presentado ante un Juzgado Cívico, donde el conductor reconoció que al momento de la infracción mencionó a diversos funcionarios municipales que, dijo, son sus amigos, así como también mencionó a exfuncionarios públicos. Lo cual refleja que buscaba que mediante influyentismo no procediera oficialmente su falta.
Durante la sesión, el infractor también reconoció haber consumido bebidas alcohólicas previo a la conducción de su automotor. Asimismo, se presentó evidencia en video donde se registra que el auto del conductor registra falta. En tanto que un elemento municipal declaró haber sufrido agresiones físicas y verbales del infractor, así como amenazas de que perdería su empleo. El Juzgado Cívico determinó que el infractor sí cometió una falta, y conmutó la multa económica a cambio de una amonestación, mediante una llamada de atención.
Ante esta situación, el Comisionado Municipal de Seguridad reiteró con toda firmeza que en la Policía de Morelia no hay cabida para ningún intento de chantaje mediante influyentismo ni prepotencia, así como tampoco se permitirán los intentos de difamación de quienes están inconformes con que se haga cumplir la ley sin distingos.