Nacieron el pasado 23 de marzo, y a sus 3 meses de edad han salido a explorar el lugar donde habitarán y podrán ser vistos por los visitantes
Dos cachorros de leopardo son los nuevos habitantes del Zoológico de Morelia, quienes hoy acompañados por su madre los cachorritos africanos de tres meses de edad fueron trasladados a su lugar donde, a partir de este viernes, ya pueden ser vistos por todos los visitantes al parque faunístico.
Son un macho y una hembrita que nacieron el pasado 23 de marzo bajo los cuidados de los biólogos y veterinarios del Zoológico «Benito Juárez». Uno de ellos es moteado característico del pelaje de los leopardos y el otro ejemplar es obscuro, es decir, melánico que este día fueron liberados y salieron por primera vez a corretear en el lugar donde pasarán el resto de su vida bajo los cuidados necesarios. Se despertaron un poco tarde hasta que el sol comenzó a brillar sobre su pequeño hábitat.
El jefe de la Unidad Operativa de Atención a Mamíferos del Zoológico, Jesús Solís Quesada, expuso que desde hacía más de 15 años no se tenía registro en el zoológico del nacimiento de ejemplares de esta especie de los felinos. Precisó que en estos días han estado saliendo en pequeños ratitos a explorar el lugar pero todavía se les nota algo temerosos. Las crías permanecen junto a su madre para que puedan adaptarse y desenvolverse gradualmente en el espacio natural que les ha sido asignado.
La reproducción de los leopardos en cautiverio puede tardar varios años debido a que requieren sentirse cómodos y adaptarse a su entorno. Los de esta especie deben estar de 4 a 5 años juntos el macho y la hembra emparejados, y después de ese periodo buscar una reproducción exitosa, refirió el informante. En este caso la crianza fue natural asistida y el personal al cargo de los animales intervino a través de los veterinarios únicamente para realizar revisiones médicas monitoreando el peso de los cachorros, y vigilando que se desarrollasen adecuadamente.
Ambos nuevos habitantes se vieron juguetones esta media mañana, además de que ya comenzaron a consumir carne aunque las cantidades se ajustan de acuerdo a su peso.
Solís Quezada recomendó a los visitantes que acudan a conocerlos que eviten gritos o movimientos bruscos y golpes en los cristales del espacio de los pequeños felinos, pues estos comportamientos los pueden asustar en este proceso de adaptación.


