
Sin embargo mucha gente acudió ayer a llevar flores a sus muertos y a decorar sus tumbas
Tras dos años de resguardo, esta mañana de 1 de noviembre el panteón no registra gran concentración de fieles dolientes que vienen a acompañar a sus seres queridos quienes se han adelantado. No hay la aglomeración pero es notorio que comenzaron a acudir desde ayer, pues muchas tumbas amanecieron ya adornadas con cempasúchil y la también tradicional flor guinda, mano de león, que complementa el adorno.
En estos días de mes el camposanto es un bello tapiz de ofrendas en honor a los muertos. No solo flores sino papel picado formando diversas siluetas decoran los lugares de yacimiento primordialmente. Hoy la gente va llegando de a poco. Dos o tres personas con ramos de la hermosa flor mexicana, que al final contemplan su obra y se quedan un rato a hacer compañía. Hay silencio. No es el bullicio habitual de antes de la pandemia.
Afuera no hay tráfico y están colocados los puestos. Mayormente de cempasúchil, cuyos expendedores venden a 50 pesos el ramo.
Es una mañana tranquila en este extenso lugar de descanso eterno al que tal vez al mediodía y por la tarde noche arriben más visitantes.
A las 12:00 horas habrá la celebración de la tradicional Misa en el templo del recinto, donde están colocados los nichos, a donde los deudos acuden a rezar por el alma de sus seres amados.
Los empleados del panteón de paga no acosan a los asistentes para ofertar un plan de compra de espacio.



