Recurran para llenar vacíos emocionales o como una aparente forma de diversión, evitando enfrentar sus problemas personales
En el marco del 65 aniversario de Alcohólicos Anónimos (AA) en Michoacán, Julio, coordinador de uno de los grupos de la organización, alertó que el alcoholismo entre hombres y mujeres aumentó cerca del 10 por ciento.
Durante la celebración, el integrante de AA expuso que el alcoholismo es una enfermedad agresiva y progresiva que destruye lentamente la vida de quien consume, pero también arrastra a parejas, hijos y familiares a escenarios de violencia, tristeza y desgaste emocional.
Explicó que uno de los mayores problemas del alcohólico es la negación permanente de la realidad y la incapacidad para reconocer el sufrimiento que genera en quienes más lo aman.
“Es muy difícil dar ese paso de dejar de tomar porque nuestra enfermedad es espiritual, mental y física, y lo que más se te impone es lo mental, porque nosotros creemos que no hacemos daño a nadie, que no causamos ningún problema, pero en realidad les hacemos daño a todos y nunca nos damos cuenta, creemos que somos los que tenemos la razón”, afirmó.
Narró que durante muchos años ignoró las advertencias de su familia y de su pareja, quienes constantemente le señalaban que tenía problemas con su manera de beber y le pedían buscar ayuda profesional.
“Esta etapa es parte del alcohólico problema, porque él piensa que solamente si está en peligro su vida quiere dejar de beber, pero la enfermedad es más astuta porque podemos hacer muchas cosas, chocar vehículos, agredir a nuestra pareja, insultarla, pero nuestra enfermedad dice no fue el alcohol, fue otra cosa, como el estrés, no dormí bien o traía muchas cosas cargando, pero no, la verdadera razón es solamente el alcohol”, indicó.
Detalló que existen tres tipos de alcohólicos.
El primero es el “social”, quien únicamente bebe en reuniones y puede continuar aparentemente con normalidad.
Después surge el “bebedor problema”, quien consume alcohol de una a tres veces por semana y bajo el estado de ebriedad provoca conflictos severos dentro del hogar y en su círculo cercano.
Señaló que en esta etapa son comunes los insultos, las agresiones físicas, la destrucción de objetos, los accidentes automovilísticos y los episodios de violencia contra familiares y amigos.
Agregó que posteriormente aparece el alcohólico crónico, quien debido a las cantidades excesivas de alcohol puede sufrir convulsiones y llega incluso a robar o hacer cualquier cosa con tal de seguir consumiendo bebidas embriagantes.
“En esta última etapa ya no hay remedio porque la enfermedad se encuentra muy avanzada, solamente un milagro los puede salvar. El querer seguir viviendo es el que nos hace buscar ayuda y, sobre todo, el amor a la familia, porque el alcohol te deja sin familia, sin hijos, sin esposa, sin novia, te deja sin nada de lo que tengas”, sostuvo.
Julio advirtió que una señal de alerta ocurre cuando las personas cercanas comienzan a pedirle al consumidor que deje el alcohol o cuando este ya no logra dejar de beber de manera inmediata.
También lamentó que cada vez más mujeres y menores recurran al alcohol para llenar vacíos emocionales o como una aparente forma de diversión, evitando enfrentar sus problemas personales y dañando a quienes forman parte de su entorno familiar.


