Advierten que el alcohol no cura heridas emocionales ni reconstruye familias

Piden a las personas con problemas de adicción reflexionar sobre las consecuencias de esta enfermedad                                                                        

Tras permanecer 26 años consumiendo alcohol, Armando aseguró que la bebida nunca logró desaparecer el vacío emocional que enfrentaba y, por el contrario, terminó dañando profundamente a su familia.

“El dolor no se remedia en la bebida; el vacío emocional se mantiene ahí”, expresó el hombre, quien apenas tiene cuatro meses de haber ingresado a los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA).

Durante el festejo por el 65 aniversario de los grupos de AA, reconoció que abandonar el alcoholismo representa un proceso complicado, aunque sostuvo que sí es posible salir adelante.

El entrevistado explicó que, aun cuando jamás descuidó su trabajo ni dejó de responder económicamente en su hogar, sí causó afectaciones emocionales severas a través de insultos y agresiones contra sus seres queridos.

“Fue daño lo que provoqué a mis seres queridos, mucho sufrimiento que en ocasiones es difícil de reparar. Lleva mucho tiempo. Dañé a mi madre y a mi esposa, pero llegó un momento en que toqué fondo y me di cuenta de mi realidad. Estuve 26 años bebiendo, pero no más”, indicó.

Asimismo, señaló que el principal impulso para dejar el alcohol fue reconocer el daño ocasionado a su esposa, hijos y padres.

“Todo me motivó, porque al momento que uno tiene esta enfermedad no medimos el daño que podemos ocasionar tanto a familiares como a personas externas”, manifestó.

Armando pidió a las personas con problemas de adicción reflexionar sobre las consecuencias de esta enfermedad y buscar mantenerse presentes en su entorno familiar.

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