En la misa de acción de gracias en este Día del Bombero, el presbítero les dijo que este gusto por servir y ayudar lo disfruten sin olvidarse de que está la presencia de Dios con ellos y ofrecérselo: » Señor, va por ti»
En su día, 22 de agosto, los Bomberos de Morelia iniciaron la jornada ante el altar de Dios en la ceremonia religiosa de acción de gracias a la que acudieron para agradecer a Dios su protección en su noble labor de riesgo y también para ofrecérsela. Tuvo lugar esta mañana en el templo de Cristo Rey como cada año en que se conmemora el día para recordar y exaltar el importante papel de estos héroes urbanos.
Fueron recibidos este sábado por el capellán presbítero Arturo Cisneros Vázquez, quien fue reconocido por esta corporación por su acompañamiento y apoyo a los cuerpos de emergencia y rescate, y quien encabezó esta ceremonia eucarística a la cual arribaron ataviados con sus uniformes en azul marino, tras descender de sus unidades.
Atentos escucharon el Evangelio que repasa cuando Jesús dejó el mandamiento supremo a sus discípulos: «amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu vida», y el segundo: «amarás a tu prójimo como a ti mismo» en ambos se centra el apostolado de Jesús, les dijo el sacerdote, como en la caridad y el amor al prójimo está la síntesis de la palabra de Dios.
El hombre fue creado para amar, prosiguió el ministro católico exaltando esa desinteresada labor en sus palabras a los héroes urbanos ahí congregados, y durante la homilía les pidió hacer un recuento de las personas a las que han salvado, a las que han ayudado, de los momentos de satisfacción al regresar a la estación tras el deber cumplido luego de arriesgar su vida y verse en situaciones de peligro, lo cual no merma su convicción de ayudar al prójimo y observar que «ahí está Dios».
«Su servicio es importantísimo» reconoció el párroco, y su labor muy noble desde rescatar a un animalito hasta atender un grave accidente, o una situación muy difícil que, incluso, les puede costar la vida, «pero cuídense», les llamó.
Después les conminó a que este gusto por servir y ayudar lo disfruten sin olvidarse de que está la presencia de Dios con ellos y ofrecérselo: » Señor, va por ti» cada vez que acudan a un llamado.


