Acusan crisis en las aulas por «la ideología de género con la que se pretende confundir a los más pequeños, la exacerbación del individualismo y la promoción de prácticas en contra de la vida»
La buena educación, derecho inalienable de la persona humana, atiende también las circunstancias concretas en las que cada persona vive su existencia. En una misiva pública emitida este lunes, los obispos del país advierten que «estamos viviendo una de las crisis antropológicas más profundas de la historia y en México se percibe tal crisis en las aulas de manera multifacética», para apuntar y acusar la ideología de género con la que pretenden confundir a los más pequeños, la exacerbación del individualismo y la promoción de prácticas en contra de la vida, por lo que claman «esperamos un compromiso firme y valiente de todos los maestros y sus dirigentes a favor de la vida de los niños, de la vida sana plena y libre de toda violencia».
Así han dicho en este mensaje por el inicio del ciclo escolar 2026-2027, venido de la Dimensión para la Cultura y la Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en que abundan que si el fin esencial de la tarea educativa es aprender el arte de vivir «no podemos permanecer ajenos a los cambios, a las preocupaciones y a cuanto configura la cultura de cada momento», y ahora que inicia el nuevo período escolar «es fundamental que todos los agentes que influyen directamente en esta tarea atiendan las circunstancias actuales más significativas», apuntan los obispos del país este lunes haciendo estas reflexiones y observaciones puntuales.
Todos los agentes de la educación, sean padres de familia, maestros o servidores públicos «podemos asumir este nuevo ciclo escolar como una valiosa oportunidad para ayudar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes a enfrentar la vida con decisión y esperanza», llaman, pues «no olvidemos que la escuela es el lugar donde las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse el sentido de la vida y la dignidad de cada persona, no perdamos la ilusión de hacer de la escuela un ambiente vivo donde se entrelacen la cultura y la vida, y donde el alumno contemple con esperanza el bello horizonte de su existencia».
Así, la CEM resalta a este respecto una encíclica en que el Papa León XIV ha planteado exigencias apremiantes en esta que es una época en que la verdad suele verse supeditada a intereses y estrategias comunicativas, y en que el mundo de la educación adquiere una importancia decisiva: si las nuevas tecnologías como anota el Sumo Pontífice han generado una cultura de la inmediatez y de la sobreestimulación que debilite el gusto por el esfuerzo y la capacidad reflexiva «nos toca preguntarnos cómo trabajar en el campo de la educación para que los alumnos aprendan bien a mirar a lo lejos, a valorar los procesos que no se resuelven desde la inmediatez, y a descubrir la belleza de cada ser», han observado también en esa carta abierta.
Señalan que la violencia dentro del ámbito familiar y fuera en el espacio comunitario es otro gran reto que los niños y adolescentes enfrentan hoy, por tal motivo educar en la capacidad de encuentro de debate y diálogo de respeto a la dignidad del prójimo, y de solidaridad por los más débiles, son temas que no pueden quedar fuera de la agenda educativa: «¿quién construirá la paz mañana si no se les educa en su construcción hoy»?.
Finaliza el documento con el deseo de «buen regreso a clases», signado por Monseñor Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, así como de Monseñor Héctor M Pérez Villarreal, Obispo auxiliar de México y secretario general de la Conferencia, y Monseñor Alfonso Cortés Contreras, Arzobispo Emérito de León y responsable de la Pastoral Educativa y de Cultura de este órgano obispal.


