Entre las consignas que se escucharon durante la protesta destacó “Ya basta de la violencia contra las mujeres”
En el marco del Día Internacional de la Mujer, miles de manifestantes tomaron las calles del centro histórico de Morelia en una jornada marcada por consignas contra la violencia de género, pero también por actos de vandalismo, confrontaciones con cuerpos de seguridad y agresiones contra integrantes de la prensa.
La protesta se organizó desde dos frentes distintos. Uno de los contingentes partió desde Ciudad Universitaria (CU), mientras que el otro inició su recorrido en la plaza Jardín Morelos, conocida como “El Caballito”.
Ambos grupos avanzaron hacia Palacio de Gobierno.
El contingente que salió del Caballito destacó por su comportamiento más radical.
Durante su trayecto dejó múltiples pintas y daños en fachadas y mobiliario urbano, además de afectar algunos establecimientos comerciales.
Ante la posibilidad de ser blanco de los destrozos, varios negocios del primer cuadro colocaron cartulinas en sus accesos. En ellas señalaban que en esos lugares también trabajaban y vivían mujeres y que respaldaban el movimiento feminista, en un intento por evitar que los inmuebles fueran vandalizados.
El asilo Divino Redentor también colocó mensajes similares.
Mientras la movilización avanzaba, diversos medios de comunicación aguardaban frente al Congreso del Estado de Michoacán, inmueble que en años anteriores ha sido uno de los principales blancos de las protestas.
En esta ocasión, el bloque negro decidió no detenerse en el recinto legislativo. Corriendo, continuó su trayecto rumbo a Palacio de Gobierno, dejando prácticamente intacto el edificio del parlamento michoacano.
La expectativa en torno al Congreso también respondía a las consignas que señalaban al presidente de la Mesa Directiva, Baltazar Gaona García, a quien algunos grupos acusaban de violentador de mujeres y de representar posturas machistas.
La confrontación más intensa se registró en Palacio de Gobierno. Allí, manifestantes armadas con martillos, palos, picos y palas intentaron derribar la valla metálica colocada por el Gobierno del Estado.
Cuando la estructura estuvo cerca de ceder, un grupo de aproximadamente 60 mujeres antimotines intervino para evitar daños al inmueble.
Las policías antimotines fueron objeto de múltiples agresiones. Las manifestantes les arrojaron botellas, envases de refresco, agua, palos y diversos objetos que tenían a la mano, incluso labiales.
A lo largo de la jornada también se reportaron ataques contra los medios de comunicación.
Aunque los colectivos habían convocado a la prensa para documentar la marcha, varias manifestantes exigieron que no se grabara a las integrantes del bloque negro para evitar represalias.
Las integrantes de ese grupo marchaban completamente cubiertas, con el rostro oculto y portando picos y palos, aunque entre ellas mismas se grababan con dispositivos móviles.
En distintos momentos, reporteras y reporteros fueron empujados o rociados con brillantina directamente en el rostro y los ojos.
Pese a los intentos, las manifestantes no lograron ingresar a Palacio de Gobierno.
También intentaron incendiar las ventanas del edificio, pero el fuego no se propagó, por lo que terminaron quemando sus propias pancartas y lonas.
Entre las consignas que se escucharon durante la protesta destacó “Ya basta de la violencia contra las mujeres”.
Otros grupos lanzaron expresiones contra autoridades y medios: “Alerta, alerta, no somos una ni somos diez, prensa vendida cuéntanos bien, pinche gobierno machista, gobierno culero”.
Se estima que más de cinco mil mujeres participaron en la movilización. No obstante, solo un grupo reducido —integrado por el bloque negro y un contingente que lo resguardaba— permaneció durante casi dos horas intentando provocar daños en Palacio de Gobierno.
Mientras tanto, el Congreso del Estado apenas registró algunos.



