Datos del INEGI, derivados del Censo de Población y Vivienda 2020, reflejan una transformación en las creencias de la población michoacana
A pesar de que la Semana Santa se mantiene como una de las celebraciones más emblemáticas de México, con más de 2 mil 500 representaciones religiosas, en Michoacán se ha registrado un aumento sostenido de personas sin religión, alcanzando un crecimiento de cerca de 80 mil en la última década.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), derivados del Censo de Población y Vivienda 2020, reflejan una transformación en las creencias de la población michoacana.
En la entidad se contabilizan 3 millones 996 mil 968 católicos, mientras que otros grupos religiosos incluyen 78 personas en la Iglesia católica ortodoxa, 237 mil 365 protestantes y evangélicos, 676 judíos, 115 islámicos y 594 de origen oriental.
Asimismo, se registran 448 personas en corrientes New Age y esotéricas, 93 en raíces étnicas, 291 en raíces afro, 304 espiritualistas, 660 en cultos populares y 47 en otros movimientos religiosos.
En contraste, 248 mil 109 personas declararon no tener religión.
Este sector ha crecido de forma notable, ya que entre 2010 y 2020 se incorporaron 77 mil 966 personas sin creencias religiosas, evidenciando un cambio gradual en la composición espiritual del estado.
Empero, según la agencia Cripeso Servicios de Consultoría, estas representaciones se llevan a cabo desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, convocando a millones de participantes cada año.
La relevancia de estas actividades radica en su arraigo tanto en comunidades urbanas como indígenas, donde se preserva la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo como un eje cultural y espiritual.
Procesiones, viacrucis, visitas a las siete iglesias, la quema de Judas y la bendición de palmas forman parte de las prácticas centrales, enmarcadas además en uno de los periodos vacacionales más significativos.
A ello se suma el componente gastronómico, con la preparación y consumo de pescados, mariscos, capirotada y mole de pipián, lo que evidencia el carácter integral —religioso, social y cultural— de estas fechas.



