La atención hacia ellos no es un gesto asistencial, sino una deuda de Estado, advierten que se trata del sector más precarizado del país
La atención a los jornaleros agrícolas no es un gesto asistencial, sino una deuda de Estado, sostuvo Pedro Fernández Carapia, representante de Fuerza Migrante, al advertir que se trata del sector más precarizado del país.
Ante diputados locales y el presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), Josué Mejía, el activista expuso que el abandono que padecen no es fortuito, sino consecuencia de un problema estructural que se ha perpetuado durante años.
El señalamiento se realizó en el marco de la presentación del libro “Jornaleros agrícolas migrantes y pequeños productores hacia la defensa de los derechos humanos en las comunidades rurales”, celebrada en el salón de recepciones del Parlamento michoacano.
En su intervención, Fernández Carapia contextualizó la dimensión del fenómeno, al señalar que en México existen cerca de tres millones de jornaleros agrícolas, de ellos, 200 mil trabajan en Michoacán en las cinco regiones de la entidad.
“Son los pobres entre los pobres, son los jodidos entre los jodidos. En comparación con quienes tenemos experiencia como trabajadores migrantes indocumentados, aquello es un día de campo en comparación con las condiciones en que trabajan y viven los jornaleros agrícolas, y esa es una cuestión estructural que, después de tantos años que está sucediendo, no es accidental, alguien se está enriqueciendo con su pobreza”, afirmó.
Tras el posicionamiento, legisladores y defensores de derechos humanos coincidieron en que la omisión institucional frente a este sector representa una responsabilidad pendiente que debe atenderse de manera integral.



