«Aquí estamos contigo», dijo el Arzobispo a la madre doliente de Jesús, pero también envió el pésame a todas las madres que tienen hijos desaparecidos
«Estamos aquí contigo, ¿con qué palabras consolar el alma de una madre que ha perdido a su hijo?», dijo el Arzobispo de Morelia, Monseñor José Armando Álvarez Cano a la Virgen de la Soledad, madre doliente que hoy ha perdido a su hijo Nuestro Señor Jesucristo para regresar a las manos del Padre. Ello durante el pésame esta noche en que, ataviado en vestimenta negra, dijo que no hay palabras para consolar por la muerte de un hijo «y hoy venimos no para decir palabras, sino para acompañar».
A las afueras de Catedral a la mitad de la procesión de silencio esta noche, el jefe pastoral habló a nombre de la Iglesia Católica en que dijo «queremos dar el pésame no solo a la madre de Dios, doliente madre nuestra, sino a miles de madres que han perdido a sus hijos y lo siguen aún buscando o ya los encontraron hechos pedazos». Su tono fue solemne: «no encontraremos palabras, ni gestos, ni razones para consolarlas porque no hay dolor más grande que la muerte de un hijo. Y hoy no solo damos el pésame a la Madre de Dios nuestra madre, sino a aquellas que aún buscan siquiera un signo y una señal de sus hijos desaparecidos».
Pidió perdón a nombre de la Iglesia Católica a las mujeres «a las que no hemos sabido acompañar ni decir aquí estamos», pero también a nombre de las mujeres pidió justicia a los gobiernos para que acabe esta violencia rumbo a una sociedad más justa y fraterna. En esta Semana Santa «nos unimos por la omisión y la injusticia», dijo el Arzobispo, quien prosiguió con sus palabras a la Virgen: «madre santa, no tenemos palabras, estamos aquí contigo y pidiéndote también a tí que permaneciste al pie de la Cruz de tu Hijo Jesús en su martirio, que seas nuestra esperanza de no perder la fe y de seguir adelante» a pesar del dolor y la adversidad.
Así como se acompaña a una madre en su duelo, los fieles y la jerarquía católica han acompañado a la Virgen María de la Soledad esta noche en su dolor y a su paso, y en voz de Monseñor Álvarez Cano el pueblo católico ha pedido perdón a la doliente madre de Dios.
En esta noche santa fueron hechas sonar las matracas desde Catedral como símbolo de luto.



