Perros que cuidan colonias, blanco de la delincuencia; IMPA denuncia ataques

Son víctimas de agresiones por parte de quienes buscan ingresar a viviendas para cometer robos                                                                                             

Los perros comunitarios, que habitan en ocho de cada diez colonias de Morelia, se han convertido en un obstáculo para la delincuencia y, por ello, frecuentemente son víctimas de agresiones por parte de quienes buscan ingresar a viviendas para cometer robos.

La directora del Instituto Municipal de Protección Animal (IMPA), Minerva Bautista Gómez, explicó que estos animales carecen de un propietario específico, pero son adoptados de manera colectiva por los vecinos, quienes los alimentan, protegen y procuran su bienestar.

La servidora pública destacó que estos animales cumplen una función social relevante al actuar como vigilantes naturales de las colonias, al reconocer a los habitantes habituales, reaccionan cuando detectan personas desconocidas, emitiendo ladridos que alertan a la comunidad y, en algunos casos, enfrentando a posibles delincuentes.

“Lo que pasa es que a la gente que se dedica a robar y a andar viendo qué hay de valor en las casas le resulta molesto que existan perritos comunitarios”, advirtió.

Según estimaciones del organismo municipal, cerca del 70 por ciento de estos animales ya se encuentran esterilizados y reciben atención constante por parte de los colonos.

Como muestra de esta problemática, Bautista Gómez mencionó la colonia Arko San Antonio, donde los delincuentes suelen atacar a los perros comunitarios antes de ingresar a las viviendas para cometer diversos ilícitos.

Además de la inseguridad, los perros comunitarios enfrentan la oposición de algunas pocas personas que rechazan su presencia, pese a que, en muchos casos, son los propios vecinos quienes terminan responsabilizándose de su cuidado tras haber sido abandonados.

Uno de los casos más recientes ocurrió en la colonia Fuentes de Morelia, donde tres perros conocidos como “La Pandillita” fueron amenazados con ser retirados del lugar debido a la inconformidad de una persona.

A ello se suma la denuncia penal que prepara el IMPA contra un habitante de Villas del Pedregal, señalado por amenazar constantemente a dos perros comunitarios identificados como Oso y Catalina, a quienes presuntamente pretende envenenar porque “le incomoda su presencia”.

La titular del instituto recordó que agredir a los animales representa una conducta sancionada por la ley y exhortó a la ciudadanía a reconocer la aportación de los perritos comunitarios en la prevención de hechos delictivos.

También explicó que, cuando estos animales desaparecen de una colonia, otros perros suelen ocupar su lugar, debido a que los ejemplares originales mantenían el control territorial de la zona.

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