
Es esta la mayor amenaza porque puede generar una reacción en cadena y fracturar nuestra democracia, advierte Alejandro David Avante Juárez
Son varias las amenazas de la democracia, una de ellas es que las agendas de los actores políticos caminan por un lado y las necesidades de los ciudadanos caminan por otro. Es esta, de hecho, la mayor amenaza porque puede generar una reacción en cadena y fracturar nuestra democracia ante tal vacío, observó Alejandro David Avante Juárez, magistrado de la Sala Regional Toluca del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Durante la conferencia virtual que vía remota transmitió el Instituto Electoral de Michoacán denominada «Amenazas de la Democracia desde la Democracia», sostuvo que no tiene que ver lo anterior con líderes políticos ni con quienes ostenten cargos o dirijan oficinas, sino que es un fenómeno de construcción política social en que la población no encuentra respuesta a sus requerimientos y menos están encontrando cabida en las agendas que desarrolla el poder político.
Expuso en su ponencia que cuando se tiene vocación democrática es donde confluye la mayoría de las diferentes ideologías en que cada ciudadano se sienta representado y acogido dentro de sus instituciones, pues de no ser así se trata «una democracia con cáncer terminal».
Avante Juárez advirtió que si no se logra superar el que la democracia vuelva a ser el mecanismo en que la ciudadanía encuentra respuesta a sus necesidades, «estamos condenados a la muerte».
Por ello insistió en la necesidad de que las agendas políticas se reorienten a las necesidades inmediatas, mediatas y a futuro de os ciudadanos porque, sostuvo el magistrado, cada vez se ve más la concentración de poder, la ampliación de facultades y el controlar para efecto de evitar la deliberación: «y viene otra amenaza», alertó, que es el que la deliberación se ve como un enemigo de la práctica de gobernabilidad.
«Y eso es lo peor que nos puede pasar» dijo, para efecto de amalgamar la agenda política con la ciudadanía.



