Dicha reforma fue aprobada por el Senado de la República el pasado 29 de abril
El Congreso del Estado analiza una iniciativa con proyecto de decreto para imponer la imprescriptibilidad en el delito de abuso sexual a menores y estos puedan denunciar por su propia voluntad en el momento que adquieran la mayoría de edad.
La propuesta fue presentada por la legisladora, Sandra Luz Valencia, y tiene como objetivo adicionar un segundo párrafo al artículo 160, relativo a la punibilidad específica correspondiente al título cuarto “Delitos Contra el Libre Desarrollo de la Personalidad” del Código Penal de Michoacán.
Dicha reforma fue aprobada por el Senado de la República el pasado 29 de abril para hacer imprescriptibles los delitos sexuales cometidos en agravio de menores, tales como: de pederastia, abuso sexual, violación, corrupción de menores, pornografía infantil, turismo sexual, lenocinio y trata de personas, así como sus correspondientes sanciones, que aumentarán al doble en determinados casos.
Luz Valencia destacó la importancia de que la persecución de este tipo de ilícitos, cometidos en agravio de menores, se lleve a cabo, a pesar del transcurso del tiempo, pues el objetivo principal es la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, para que estos delitos, no queden impunes y mientras viva el responsable, se ejercerá la acción de la justicia.
“Mientras viva el agresor con esta adición al código penal su delito no prescribirá, solo la muerte impedirá el ejercicio de la justicia, la condición de imprescriptibilidad en las conductas de abuso sexual infantil, ejercidas por adultos e incluso por propios menores, permite avanzar hacia mecanismos de sanción efectivos, también puede ser considerada una medida de prevención disuasiva para que los potenciales delincuentes, con estas perversiones sepan que sus conductas tendrán consecuencia en todo tiempo”, manifestó.
Por lo anterior, propuso que el abuso sexual a menores, se configure cuando una persona de la misma o mayor edad, los obliga a tener contacto sexual, a través de caricias, besos, tocamientos, abusos deshonestos, a ver y escuchar pornografía o exhibir sus órganos genitales y/o cualquier otro tipo de comportamiento de carácter sexual, que por décadas solían quedar impunes y cuyas secuelas psicológicas, afectaban a la víctima, hasta el grado del suicidio.
Expuso que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la tasa de violación de niñas y niños en México, es de mil 764 por cada 100 mil menores.
En la primera infancia, las personas agresoras, en un 30 por ciento de los casos suelen ser el padrastro o los abuelos, en otro 30 por ciento tíos y primos y 40 por ciento hermanos o cuidadores.
En edad escolar de seis a 11 años las personas abusadoras, son: los profesores en un 30 por ciento de las veces y los sacerdotes en otro 30 por ciento.
Durante la adolescencia de los 12 a los 17 años, las víctimas sufren agresiones sexuales, el 80 por ciento de los casos, en entornos sociales, como la vía pública, la escuela o fiestas.



