Asegura Ernesto Núñez, que la gente y los adversarios ven con buenos ojos a Magaña de la Mora «mientras los demás andan por ahí creyendo sobrados que ya ganaron»
Se han venido sumando diferentes actores de todos los partidos políticos al proyecto gubernamental del Partido Verde Ecologista de México en muchos de los municipios recorridos, informó su dirigente Ernesto Núñez Aguilar, tras definirlo como «este gran proyecto ciudadano».
Desestimó las encuestas reveladas públicamente pues sus presuntos resultados que favorecen a otros en que, dijo, «hay una disparidad enorme», son echadas abajo por la aceptación y el recibimiento logrado en cada parte del estado visitada, y eso si es «la mejor encuesta» con resultados impresionantes, puntualizó.
En rueda de prensa junto a sus candidatos pevemistas Juan Antonio Magaña de la Mora, a la gubernatura de Michoacán, y Marx Aguirre Ochoa, a la alcaldía de Morelia, el líder pevemista precisó hoy que en particular la gente se les ha acercado porque ven un gran candidato en la persona del magistrado con licencia para un cambio en el gobierno estatal «y en el caso de Morelia igual».
Para Núñez Aguilar, además, el debate de ayer entre los aspirantes a la gubernatura de la entidad «lo volvió a ganar Juan Antonio Magaña de la Mora, recibimos comentarios de actores de todos los partidos reconociendo que nuestro candidato fue superior por mucho, y todo eso la gente lo está volteando a ver». El candidato del PVEM es el único que llega sin leer los guiones o tarjetitas que les preparan sus colaboradores, apuntó, «porque no saben ni qué decir».
Hay un gran grupo de electores que no simpatiza con ningún partido que son más del 40 por ciento y que analizan por quién votar el 6 de junio, respecto a lo cual sostuvo confiar que emitan su decisión tachando la boleta por Magaña de la Mora porque tiene la propuesta más clara y es un hombre de instituciones y leyes.
Según definió esta «es una nueva era» del Verde Ecologista cuyos candidatos están teniendo una aceptación «impresionante», sobre todo en el caso del abanderado gubernamental a quien la gente y los adversarios ven con buenos ojos, «mientras los demás andan por ahí creyendo sobrados que ya ganaron».



