EL ROBO DE LA INOCENCIA
El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos en México es una crisis silenciosa que se ha intensificado en las últimas décadas.
Este fenómeno ocurre en contextos de pobreza, violencia estructural, deserción escolar y ausencia del Estado. Los menores son vistos como “instrumentos desechables” por su obediencia, vulnerabilidad y facilidad para ser manipulados.
Los grupos criminales utilizan diversos mecanismos de reclutamiento, como el secuestro directo cuando algunos menores son capturados por la fuerza y entrenados en zonas rurales o campamentos clandestinos. También usan la manipulación emocional y económica, prometiéndoles dinero, poder o protección, aprovechando su situación de exclusión social.
Finalmente recurren a la violencia física y psicológica: muchos son sometido a torturas, amenazas o adoctrinamiento para desensibilizarlos ante la violencia.
Esto fue lo que les sucedió a Leonardo ‘N’ y Ángel ‘N’ tenían apenas 14 y 17 años, respectivamente cuando fueron secuestrados por una organización criminal. Las víctimas estaban entre la edad de la secundaria y la prepa.
Sus nombres quedaron registrados en una Alerta Amber, luego de que no fueran localizados en el municipio de Pénjamo, Guanajuato, desde el 12 de agosto.
Durante la mañana del martes 26 de agosto, autoridades de la entidad dieron a conocer que ambos habían sido rescatados en un inmueble utilizado como centro de operaciones del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en esa localidad.
Por la tarde, el rostro de Ángel ‘N’ apareció en un video de apenas 19 segundos.
La grabación se volvió viral en redes sociales: al menos 10 hombres encapuchados, con uniformes tácticos, rifles de asalto y chalecos antibalas con las siglas CJNG, aparecían de pie, mientras de rodillas podía verse a Ángel ‘N’, de 17 años de edad.
El adolescente, con la voz temblorosa, respondía a lo que los sujetos armados le preguntaban. Él logró sobrevivir tras ser rescatado por autoridades guanajuatenses. Pero Leonardo ‘N’, de 14, y quien también fue rescatado con vida, murió horas después en un hospital debido a que su estado de salud era muy grave.
La tragedia arroja cifras: 30,000 menores están actualmente reclutados por el crimen organizado en México; entre 145,000 y 200,000 menores se encuentran en riesgo de ser reclutados.
Algunos estudios estiman que el número podría ascender hasta 460,000 si se consideran zonas de alta violencia y marginación. Los menores son utilizados en al menos 22 tipos de delitos, incluyendo tráfico de drogas, trata de personas, extorsión y homicidio.
Este fenómeno no solo representa una tragedia individual para cada menor involucrado, sino también una amenaza profunda para el tejido social y el futuro del país.