NADIE ESTÁ A SALVO
Sólo en esta semana, existieron dos incidentes que demuestran el grado de inseguridad y violencia que se vive en México, de los cuales casi nadie se salva.
En San Luis Potosí, un comando armado asaltó al equipo de Comunicación Social de la presidenta Claudia Sheinbaum y en Sinaloa, fueron baleados a unas cuadras del Congreso estatal, dos diputados del partido Movimiento Ciudadano, uno está muy grave.
En el primer caso, el equipo de la presidenta circulaba por la carretera federal 57, en el tramo San Luis-Matehuala, donde los agresores les cerraron el paso y los despojaron de dinero en efectivo y equipo profesional de fotografía y video, sin que hasta el momento exista una postura oficial por parte de la Presidencia de la República.
En el segundo incidente, aún más grave, fueron baleados los legisladores de Movimiento Ciudadano, Elizabeth Montoya Ojeda y Sergio Torres Félix, a escasos minutos de abandonar el Congreso del Estado, fueron atacados a balazos por hombres armados, por lo que ambos fueron trasladados heridos a un hospital.
Torres Félix, líder estatal del Movimiento Ciudadano, quien conducía su vehículo en compañía de la legisladora, sobre el boulevard Niños Héroes, fueron atacados por personas armadas que les dispararon por ambos lados. La legisladora perdió un ojo por el ataque.
Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional del partido Movimiento Ciudadano, condenó el ataque armado contra los diputados en Culiacán. También señaló que la crisis de impunidad y violencia de México, y en particular de Sinaloa, ha rebasado todos los límites.
Torpemente, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, quiso negar el atentado afirmando que se trató de balas perdidas, que impactaron en el vehículo de los diputados. Esa ni él se la cree.
Qué argumento puede usar el gobierno para justificar estos eventos que afectan directamente a funcionarios públicos y legisladores opositores, quienes criticaban abiertamente el Estado fallido que se vive en Sinaloa.
Aquí, nadie está a salvo.






