JAQUE MATE A MORÓN
No ha pasado ni una semana de la visita de Ariadna Montiel dirigente nacional de Morena, donde los y las suspirantes a ocupar puestos de elección popular se comprometieron a fortalecer la unidad de la organización política que, en Michoacán, está profundamente dividida en dos tribus.
Un día después del aquelarre morenista, en este mismo espacio le comenté que el llamado a la unidad de la dirigencia nacional sería como un llamado a misa, que nadie lo respetaría y efectivamente así sucedió.
El primero en no cumplir con este compromiso, fue el grupo que encabeza el propio gobernador que, mediante una “jugarreta política”, ha cancelado la posibilidad de que el senador Raúl Morón sea el próximo candidato de Morena a la gubernatura del estado.
Y es que cuando se gobierna teniendo control de todo, es difícil que tu adversario político logre alguna concesión. Si no, analícelo usted mismo:
La Fiscalía General del Estado, que encabeza Carlos Torres Piña, Fiscal carnal de Ramírez Bedolla, citó a declarar al profesor Morón como testigo por el asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo.
El senador morenista ha sido señalado por Grecia Quiroz, viuda de Manzo, como uno de los presuntos autores intelectuales del asesinato de su esposo, ocurrido en noviembre pasado, acusación que ha sido rechazada por Morón en diversas ocasiones.
Por si fuera poco, el Fiscal también es también aspirante a la candidatura de Morena a la gubernatura, lo que deja en total desventaja a Morón y lo aleja de toda la posibilidad de ganar la encuesta de su partido; de hecho, un candidato se vuelve verdugo del otro.
Según dicen, en Morena nadie quiere que aparezca en las boletas un candidato que haya tenido problemas legales, vínculos con el crimen organizado y menos con acusaciones de homicidio, por lo que el expresidente municipal de Morelia estaría con un pie fuera de la contienda electoral.
Este “jaque mate”, elimina de tajo a un serio contrincante e impulsa a otro que, aunque no garantiza el triunfo, pueda darle continuidad al proyecto bedollista.
Y eso que habían prometido piso parejo.





