A pesar de que todas las pruebas apuntaron a la culpabilidad de Diego Urik, su familia continúa declarándolo como inocente
Este próximo viernes 3 de febrero en punto de las 09.00 horas, Diego Urik M., feminicida de la joven Jessica González Villaseñor, conocerá el número de años que tendrá que pagar en prisión por quitarle la vida con 31 golpes, tras violar a la educadora de 21 años de edad.
Sin embargo, el papá del acusado, Bruño Mañón, aseguró, fuera de cámaras a los diferentes medios de comunicación que continuará en su lucha para sacar a su hijo de prisión.
Dejó en claro que sin importar el costo que tenga en su representación jurídica, continuará apostando para que Diego Urik, obtenga su libertad.
Compartió que en prisión, su hijo está estudiando derecho y no han perdido la esperanza de que salga de prisión.
En la última audiencia que se realizó el 26 de enero a las 13.00 horas, donde el juez Ariel Montoya Romero, declaró culpable al indiciado, el empresario se acercó a su hijo para decirle que no se desanimará y que espere la apelación ante la determinación jurídica.
Diego Urik, se veía visiblemente afectado por la resolución y evitó voltear a ver a su padre, quién acompañado por una de sus excuñadas, le gritó “ánimo chaparrito, nos falta la apelación”.
El ahora declarado feminicida, salió acompañado de 4 custodios que lo escoltaban rumbo a las camionetas que lo regresarían al penal ubicado en Mil Cumbres para esperar su sentencia.
Pese a que la familia del feminicida, no pierde la esperanza de que su hijo obtenga su libertad y sea declarado inocente, todas las pruebas apuntan en su contra.
El juez Montoya tomó en cuenta las primeras declaraciones que realizó Diego Urik, vía telefónica, en la primera negó haber visto a la víctima y en la segunda reconoció que estuvo con ella, sin embargo, señaló que la había dejado en las inmediaciones de la colonia donde ésta vivía.
Otra de las pruebas contundentes que fueron aceptadas, fueron los estudios biológicos que demostraron que el semen encontrado en los genitales de Jessica, coincidían con el ADN de Diego Urik, así como la piel encontrada en las uñas de la víctima, quien intentó defenderse de su agresor.
De igual forma, el juez aceptó como causas probatorias, las declaraciones de dos amigos de Diego Urik, a quien éste, intentó culparlos del feminicidio de Jessica, por haber declarado en su contra, al señalar que vieron el cuerpo de la joven en la cajuela del inculpado.
Otras de las pruebas aceptadas, fueron las declaraciones del trabajador del autolavado, donde Diego Urik, envió a su novia a lavar el vehículo de forma “exhaustiva”, así como aquellas que emitieron los vigilantes del fraccionamiento residencial Bosque Monarca donde vivía el acusado.
A pesar de que, todas las pruebas apuntaron a la culpabilidad de Diego Urik, su familia continúa declarándolo como inocente y su padre prometió sacarlo de prisión y buscar órganos internacionales para que los apoyen.



