La aldea global presenta las fisuras de la guerra, la geopolítica y sus movimientos de confrontación que parecen no abatirse, dejan un estado de cosas que presagian más violencia, desencuentros y un dogmatismo que no es benéfico.
Históricamente se han registrado guerras entre oriente y occidente desde la antigüedad, por ejemplo, las guerras médicas, posteriormente las cruzadas y así podemos enumerar los incontables capítulos bélicos que han dejado una erosión en infinidad de pueblos, la religión, el ansia por expandir los dominios y la imposición de moldes políticos hacen su parte. Al final lo que se ha sembrado es muerte.
Alguna vez leí los documentos fundacionales de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO, que se atribuyen en gran medida a un célebre diplomático y educador mexicano de gran prestigio como lo fue don Jaime Torres Bodet, quien además fue su director general, una frase nos parece de gran contenido filosófico.
Que, puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz; tal expresión aparece en los documentos fundacionales de la UNESCO.
Las guerras parecen ser lo opuesto a la verdadera política, digamos a su concepción clásica que proviene de la antigua Grecia, la tierra investida por los filósofos que nutrieron a dicha ciencia y arte con la ética y la teleología evidente de la felicidad.
Aunque, curiosamente en aquellos lejanos tiempos hubo también las grandes guerras llamadas médicas, Grecia contra Persia y la narrativa que nos enteró de los 300 espartanos encabezados por Leónidas el rey de Esparta la urbe guerrera, de la carrera de Maratón y posteriormente Alejandro Magno el joven rey macedonio y discípulo de Aristóteles quien venció al rey persa Darío.
Previo ya se había escrito el poema épico que es un referente de la literatura, la guerra de Troya, como podemos darnos cuenta todo parece indicar que las confrontaciones letales van adjuntas a la naturaleza humana. Las fuentes históricas saltan a la vista.
Aunque seguramente los visibles dirigentes de las potencias mundiales actuales no entenderán el manifiesto de la UNESCO, es complejo hacerlo cuando el poder les toma por asalto y ello anula los intentos de solucionar las controversias con base en un diálogo amparado en el derecho internacional.
Recién fue eliminado ayatolá Alí Jameneí de Irán, dirigente de Irán que se fincó en un molde teocrático, que de alguna manera nos hacía evocar el lapso medieval porque en esa etapa llamada del oscurantismo fue el paradigma impuesto en gran parte de Europa, el poder del clero que fue definitivo para propiciar la guerra de las cruzadas que confrontó a la cristiandad contra el islam.
Las hostilidades que se desarrollaron recientemente en Irán fueron comandadas por Estados Unidos, tal vez se pensó que sería previsible el ataque, el cual ya ha generado diversas reacciones que presagian el incremento de acciones de guerra y los conflictos internacionales tienen ramificaciones para involucrar a más países. Es decir, la problemática global puede ser peor.






