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lunes, abril 13, 2026

DE LA HISTORIA

Cada mes tenemos el registro de efemérides en nuestra historia por un calendario repleto de conmemoraciones, algunos momentos digamos estelares son varios, por ejemplo, la fecha de inicio de la Revolución Mexicana, entre el maniqueísmo imperante se evoca la gesta que comenzó Francisco I. Madero con la bandera del sufragio efectivo, no reelección; quien habría de decir que algún día se aprobaría de nueva cuenta que diputados, senadores y presidentes municipales podrían reelegirse en el cargo.

En la escuela pública, hace algunas décadas los profesores rurales resaltaban, principalmente, a Emiliano Zapata como el más diáfano luchador que supo agregar contenido revolucionario, no buscó el poder como otros, cayó como mártir para sembrar conquistas que ulteriormente serían reconocidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, aunque luego el artículo 27 sufriría sendas reformas o contra reformas durante el salinato. Nuestro país que suele mecerse en contradicciones, máxime que cada mandatario supone que reinventa México

El tradicional desfile del 20 de noviembre fue la evocación pintoresca de aquel levantamiento de 1910 contra la dictadura porfirista, momento estelar reconocido como efeméride en nuestra historia, los niños de escuelas primarias solían ataviarse con sombreros y un mostacho postizo para personificar a los revolucionarios.

Los símbolos vivos, la nostalgia por los tiempos en que se diseñaba porvenir en un clima cruento, tiempos en los que, como sucede aún, la desigualdad se erigía como tragedia, combustible para el quiebre sufrido en esos momentos sangrientos.

En todo el mundo se celebran los episodios cumbres o se conmemoran los aciagos, cuando la memoria histórica no ha sido afectada por el virus del olvido la significación suele ser elocuente, acaso porque hablamos de rasgos inequívocos de la identidad.

Un resultado de la Revolución lo constituye nuestra Carta Magna promulgada el cinco de febrero de 1917, el denominado evangelio laico escrito por hombres libres, dicho ordenamiento jurídico ha sido reformado en demasía, los momentos varían y cada etapa temporal en una nación tiene sus propios grados de dificultad.

Milan Kundera dijo alguna vez que la historia es la lucha del olvido contra la memoria.

México es un país con una evidente desmemoria, sujeto a las modas sexenales, regularmente efímeras, no obstante, algunos hechos de la historia nacional resultan unitivos, seguramente los que más destacan son los de la Independencia y la Revolución, otro lo representa la Reforma; acerca de esos mencionados trances se desatan diversos debates, pero ciertamente sin ellos no existiríamos tal como somos.

Tenemos un país complejo que de alguna manera describiría Octavio Paz en el celebrado ensayo El laberinto de la soledad, no obstante, aún pesa la desmemoria y ello es grave porque retrata una enfermedad corrosiva que suele ignorar los referentes.

Cada vez que tenemos elecciones, en 2027 habrá diversos eventos en la materia, suelen repetirse guiones similares y cambian los actores, se reiteran las mismas marquesinas, ahora se discute la cancelación de candidaturas derivadas del nepotismo, lo que divide opiniones porque más de uno es interesado en postular a sus familiares y mantenerse en la cúpula, bien lo dijo una vez el político norteamericano Henry Kissinger: el poder es el afrodisiaco definitivo.

 

 

 

 

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