La democracia alienta la discrepancia, las diferencias que diseñan la diversidad, algo propio en un régimen de libertades. Caso contrario sucede en los modelos políticos totalitarios, en los que se imponía el pensamiento único, se criminalizaba a las voces críticas y se elevaba un movimiento político a una categoría de dogma inatacable, lo cual es contra natura.
La libertad de expresión debe respetarse porque es un derecho humano, no se entendería la interpretación de la realidad si se va en menoscabo de tal prerrogativa. La pluralidad propicia el debate de las ideas, no cabría la unanimidad entre diversos, al final es un ecosistema envuelto en diferentes ideologías con derecho a existir y manifestarse.
En diversos movimientos revolucionarios se gestaron sendas contradicciones, por ejemplo, en la Francia que lideraban Danton y Robespierre, postulaban los derechos del hombre y del ciudadano que concibieron los doctrinarios de aquellos tiempos, aunque ya en el poder la libertad de expresión fue letra muerta y se persiguió a los disidentes, muchos de ellos ejecutados en la guillotina.
Algunas dictaduras también fueron en contra de la libertad de expresión, los casos abundan, como sucedió en la Alemania gobernada por Hitler, España con Franco, Stalin en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y más regímenes que colapsaron la democracia para diseñar un pensamiento único que dejó una gran sangría.
En nuestro país se han registrado situaciones vergonzosas en contra de la libertad de expresión, se recuerda el golpe a Excélsior en la administración del presidente Luis Echeverría Álvarez que costó la caída de Julio Scherer García de la dirección del diario estelar en aquella época, es decir en 1976.
Al parecer a ningún gobierno le agrada la crítica, aunque algunos son más tolerantes, discrepar y disentir en los medios de comunicación es natural porque se glosa el quehacer de las administraciones públicas que fueron electas por la vía democrática, todos quienes se desempeñan en el servicio público están sujetos al escrutinio, les parezca o no.
Recientemente la consejera jurídica del gobierno federal, Luis María Alcalde Luján, dio a conocer una lista negra de comunicadores críticos de la 4T, la funcionaria y ex dirigente de Morena negó la citada lista porque se trató de lo que ella llamó un análisis sobre cómo funciona un ecosistema digital de amplificación artificial de tendencias y quienes aparecen en este ecosistema.
Alguna vez señaló Jesús Reyes Heroles que en política lo que parece es y que la forma es fondo. Lo comunicado por la mencionada consejera jurídica motivó múltiples reacciones, la mayoría en contra de la llamada lista negra de los periodistas. La propia presidenta Claudia Sheinbaum negó la existencia de la mencionada lista negra.
Lo que menos necesita México es más polarización de la que hemos registrado en los últimos tiempos, no está por demás que existan diversos análisis e interpretaciones de la realidad, lo que sería un retroceso sería imponer un pensamiento único que se opone a la verdadera democracia.





