Este 5 de febrero se cumplió el aniversario 109 de la promulgación de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la ley máxima que reconoce los derechos humanos y establece la organización del estado mexicano en sus partes dogmática y orgánica, respectivamente..
Con cientos de reformas desde hace más de una centuria de años, la actual Carta Magna está muy distanciada de la que se concibió por los legisladores de aquellos años convulsionados, lo cual resulta lógico porque el derecho es dinámico, dialéctico y se adapta a la realidad. Obviamente este México es otro al que salía de la etapa critica revolucionaria en donde combatieron los caudillos entre ellos, incluso en la etapa posterior al referido estallido social se registró una contrarreforma para abrir el camino al invicto general Álvaro Obregón para su reelección en la presidencia de la república, la cual nunca se concretó porque las balas lo evitaron.
La constitución cuenta con 136 artículos, consta de dos partes, la dogmática y la orgánica, la primera de las mencionadas se caracteriza por el reconocimiento a los derechos humanos, la otra acerca de la organización del estado mexicano, la división de poderes como emblema republicano. Esto implica la no concentración de poder en pocas manos, al menos esa fue la exposición de motivos que esgrimiera un teórico reconocido de esta temática en el siglo XVII, nos referimos a Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu,
En nuestro país los saldos en materia de impunidad son impresionantes, por ello se dice que estamos en un déficit en materia de justicia. Hace algunos años, no muchos, cada vez que estábamos en la víspera del aniversario de la promulgación se desataban los debates acerca de la pertinencia de convocar a un congreso constituyente para poder contar con una nueva constitución que respondiera a la actualidad, nunca se pasó de las discusiones. Algunas voces que hablaban del tema referido fueron de políticos competentes y letrados, caso particular el de Porfirio Muñoz Ledo.
Lo que es una exigencia en nuestro país es que la actual Carta Magna debe aplicarse, antes de pensar en la opción legítima de convocar a un congreso constituyente para pretender un nuevo ordenamiento jurídico.
La Constitución promulgada en 1917 se trataba de reformas y adiciones a la que se aprobó en 1857, la misma que provenía de la Reforma y que logró cambios importantes como el poder establecer ya un estado laico, se trató de un texto de avanzada para la época decimonónica, no olvidemos que hace dos siglos nuestro país estuvo de manera permanente entre conflictos sociales que reflejaban una intensa polarización.
Al momento de promulgar la constitución el 5 de febrero de 1917 se hizo en el teatro Iturbide, que ya en 1922 pasó a llamarse teatro de la República, como sabemos nuestra historia está impregnada de un evidente maniqueísmo, esto implica la lucha en el imaginario de buenos contra malos de acuerdo con el gobierno vigente que no ha variado la tónica.






