OPOSICIÓN EN CRISIS

En nuestro país la oposición partidaria está en crisis porque no amplía su convocatoria y apenas sobrevive, los partidos políticos tradicionales han migrado a la decadencia, así hemos visto el desplome en diferentes regiones hasta casi convertirse en expresiones testimoniales.

No hay liderazgos emergentes, al menos no los suficientes, lo que si se ha registrado es un reciclaje de cuadros que figuran desde hace cuarenta años o más en las lides políticas. Algunos directivos de los partidos, o muy representativos, ya han recorrido casi todo el espectro partidista, siempre en las cúpulas, por ello no hay una congruencia ideológica, de hecho, el pragmatismo es ostensible en estos terrenos de la búsqueda del poder.

El Partido Revolucionario Institucional vive su peor momento en su historia nonagenaria, desde su etapa como Partido Nacional Revolucionario que se fundara bajo la directriz de Plutarco Elías Calles, para luego cambiar sus siglas a PRM y posteriormente PRI. Fue el tricolor el partido hegemónico y así se mantendría durante 71 años consecutivos, el partido del nacionalismo revolucionario, nunca detallado, hasta el de las modas sexenales impuestas por los presidentes de la república de turno, desde la izquierda dentro de la constitución como lo aseguro Adolfo López Mateos al neoliberalismo de Carlos Salinas de Gortari con la venta de empresas paraestatales.

Actualmente el PRI ya mermó su protagonismo, salvo el caso Coahuila en donde ganó las últimas diputaciones locales mediante carro completo, lo que hizo evocar con nostalgia la etapa del partidote y la simbiosis PRI-gobierno.

El Partido Acción Nacional quedó lejos de la visión fundacional de Manuel Gómez Morín, alejado de los planteamientos de Carlos Castillo Peraza, ya no tiene ideólogos de peso que generen luces en los debates, su dirigente nacional prefiere pasear por Europa.

El Partido de la Revolución Democrática se extinguió a nivel nacional, el que fuera en su tiempo una fuerza de la izquierda con importantes logros electorales terminó por eclipsarse. La avaricia de algunos de sus dirigentes fue superior a la demanda social de sus bases, la proliferación de corrientes ayunas de consistencia ideológica terminó por hundir a una organización que fue un derivado del Frente Democrático Nacional de 1988.

El Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista probablemente habrían desaparecido aunque sus continuas alianzas les favorecen, actualmente al hacer una aleación con Morena.

Tenemos nuevos partidos, que suelen reciclar piezas muy vistas de nuestra clase política, no hay novedades bajo el sol, solo más de lo mismo. Tenemos ausencia de los debates serios en los que asomara una retórica deseable, lo que encontramos y escuchamos es la diatriba hasta decir basta. La oposición está en crisis, en futuras elecciones no se avizoran grandes logros porque no cuentan con elementos de peso para lograr una variación que les genere triunfos.

La oposición va a la baja.

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