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lunes, enero 19, 2026

RETORNO A LAS AULAS

Este 12 de enero pasado se oficializó el retorno a las aulas de poco más de 23 millones de estudiantes, principalmente del nivel básico en nuestro país, de algún manera es reeditar la esperanza para alcanzar logros en materia de enseñanza aprendizaje y abonar en la comunidad estudiantil para contar con mayores y mejores recursos para delinear un pensamiento crítico necesario, hoy más que nunca.

El renacimiento de los seres humanos tiene su origen en la educación, a través de ella las personas son dotadas del conocimiento de las ciencias, podrán leer e interpretar la vida con todos sus componentes, máxime en estos tiempos convulsionados que mucho tienen de tóxicos y polarizantes por lo que sucede en nuestra aldea global, entre seres negados a reconocer el pensamiento diferente.

Cierto es que los debates políticos en gran medida están desprovistos de calidad, más que argumentar se adjetiva, más que analizar se descalifica y pareciera reinventarse una nueva Babel en la que se estampan muchas iniciativas que parecen contradecir el sentido original de la política. La vida cotidiana en nuestro país nos muestra un gran surtido al respecto, con un evidente distanciamiento del sentido común.

Si hubiese una mejor educación en nuestro país nos libraríamos de la polarización porque el espíritu de la confrontación se materializa para engrosar el encono, abonar al pleito y acentuar las diferencias como elementos que ya se han vuelto típicos en esta posmodernidad plagada de modas efímeras, también se observa lo que se podría denominar el crepúsculo de las ideologías mientras el pragmatismo vive a pleno sol. A esto había que agregar la posverdad con todos sus saldos.

La tolerancia, a veces, parece una asignatura olvidada, por ello insisto en que es deseable una mejor educación, aunque esta no depende exclusivamente de las escuelas formadoras, porque originalmente la primera es que la que se recibe en el hogar, los valores, los principios, es un asunto axiológico.

 La educación es una prioridad, a través de ella se renace, se forja la libertad de pensamiento y se acude a la ciencia, se despierta y se aprende a leer las letras como también la realidad. Es conveniente continuar los procesos pedagógicos tan útiles como necesarios.

Dos insignes educadores mucho habrían de aportar en materia de la educación pública, en sus respectivos momentos históricos de siglo XX, nos referimos a José Vasconcelos en el periodo gubernamental del presidente Álvaro Obregón; también Jaime Torres Bodet en el sexenio de Adolfo López Mateos que se inicio con los libros de texto gratuitos. Posterior a los señalados, no hubo más servidores públicos de los alcances intelectuales como los señalados en el área educativa, ni se han registrado cambios trascendentes.

Actualmente vivimos una realidad salpicada de sinsentidos a nivel internacional, problemas en Venezuela, Ucrania, Palestina. La tendencia imperial de Donald Trump que parece un remedo del absolutismo, violencia disparada y falta de entendimiento porque el fanatismo en materia política se incrementa, no abundan los razonamientos, empero si el dogmatismo.

Recuerdo al gran pedagogo brasileño Paulo Freire quien expresó: la educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar al mundo.

Reiteramos, la educación es de capital importancia en todos los rubros.

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