¿CRUZÓ SHEINBAUM EL RUBICÓN?

Todas las madres quieren que sus hijos crezcan y sean presidentes, pero no quieren que mientras tanto se hagan políticos:
John F. Kennedy (1917-1963) Presidente de Estados Unidos

El sainete montado por Rubén Rocha Moya este fin de semana, parece tener solo una explicación: Claudia Sheinbaum decidida, ahora sí, a ser presidenta, a no compartir el poder y menos a ser solo la figura decorativa de un Palacio dominado desde el sureste por su antecesor.

La decisión del viernes del sinaloense, acusado por Estados Unidos de ligas con el cártel de su estado, de regresar a la gubernatura sin la autorización ni el aval de la presidenta, pero sí presumiblemente del de López Obrador, habría desatado la furia de Sheinbaum que, de inmediato, subió a sus redes una muy severa advertencia para Rocha Moya, y a la par ordenó a la jerarquía morenista y a sus gobernadores, legisladores y corifeos en redes, darle la espalda al insurrecto gobernador y arrinconarlo como presa cazado.

Con todo y el eventual respaldo lopezobradorista, Rocha Moya sintió el acorralamiento  presidencial y la orfandad de su propio partido, y decidió recular un día después. Fue de ridículo en ridículo en menos de treinta y seis horas.

Más sorpresivo incluso que su retorno del viernes, fue su declinar sabatino, y éste solo pudo tener una explicación: Claudia Sheinbaum y su manotazo de poder. Solo que este manotazo no solo fue dirigido a Rocha, sino en escencia a López Obrador. No puede entenderse de otra manera y eso significaría, de facto, sí o sí un rompimiento del cordón umbilical de la alumna respecto del mentor.

Solo que ni en el tabasqueño ni en la presidenta caben las medias tintas ni los matices. Si son uno solo, son uno solo. Si cada quien sigue por su lado, cada quien seguirá por su lado. Y para Sheimbaum en particular debe ser especialmente complicado: quitarse el yugo de su antecesor, jefe y gurú histórico significa cruzar, como Julio César, el Rubicón: no hay marcha atrás. Es a todo o nada. Es a matar o morir.

Tampoco sé si eso sea necesariamente bueno para el país, aunque sí sano: Sheinbaum ha demostrado ser, en no pocos aspectos, más peligrosa que López Obrador, sobre todo en términos del aniquilamiento de contrapesos institucionales y de concentración autoritaria del poder. Pero al menos ya sabremos a partir de ahora quién toma decisiones en Palacio, para mejor o para peor. Veremos.

X @jaimelopezmtz

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