El populismo difama tergiversado los hechos, acusa sin pruebas y condena sin juicio:
Luis Gabriel Carrillo Nava. Abogado colombiano
Cuauhtémoc Cárdenas murió la tarde de este miércoles en la capital del país. Su nombre va ligado a la historia de México, no tanto como gobernante sino como impulsor del cambio democrático que el país vivió y que terminó con el arribo al poder de Andrés Manuel López Obrador.
Como todo ser humano, Cárdenas tuvo claroscuros en su trayectoria.
Por una parte, es imposible e injusto regatearle el papel protagónico que tuvo en la transformación democrática de México. En 1987 encabezó la llamada Corriente Democrática de su todavía partido, el PRI, pero al cerrársele en él todas las puertas, lo abandonó para encabezar el Frente Democrático Nacional, en el que abrazó a opositores de izquierda pero también de derecha. La demanda de democratizar el país tuvo como desenlace la ciudadanización del control de las elecciones, con la creación del Instituto Federal Electoral, ajeno al gobierno. La primera gran alternancia en el país fue personificada por él, al ganar en 1997 la Jefatura del gobierno del entonces Distrito Federal. Tres veces buscó infructuosa mente la presidencia de la República. La primavera democrática que vivió México de 1994 a 2018 fue, en mucho, resultado del impulso democratizador del ingeniero.
Pero en el otro lado de la mesa, debe advertirse que como gobernante fue mediocre, producto de su talante populista y demagógico. Su paso como gobernador de Michoacán es reflejo de ello: el estado vivió un notorio retroceso en su periodo de 1980 a 1986, en todos los sentidos. Impulsó una retrógrada ley de arrendamiento que ahuyentó inversiones inmobiliarias; estatizó el transporte público y éste vivió su peor época. Ordenó a sus diputados diseñar una Ley de Educación que atentaba contra la enseñanza privada, aunque al final no tuvo los arrestos para publicarla en el Periódico Oficial y por tanto nunca entró en vigor. Era intolerante a la crítica y el medio más importante de ese tiempo, el periódico La Voz de Michoacán, lo vivió en carne propia, al ordenar retirar toda publicidad oficial y cerrarle las puertas a la información, luego de que una columna del subdirector Alejandro Sandoval le incomodara sobre manera.
Como sea, sus méritos democratizadores ahí quedan, aunque en vida nunca se los haya reconocido ni López Obrador ni Claudia Sheinbaum, supuestamente sus correligionarios en la izquierda, y que apenas en su muerte le dedicaron un mensaje forzado en su favor.
Cárdenas tuvo, pues, una trayectoria pública llena de matices, de luces y sombras. Descanse en paz.
X@jaimelopezmtz


