La corrupción viene de la cabeza, es decir, de la creencia que el poder corrompe siempre:
Norbert Bilbeny (1953-?) Catedrático español
Blanca Cruz García es una gris funcionaria electoral. Su currículum contempla, como máximo logro antes de ser consejera electoral del INE, fungir como presidenta del Instituto Electoral de Puebla. De ahí saltó al INE por medio del dedazo cuatroteísta y este martes asumió como titular del organismo en sustitución de la tristemente célebre Guadalupe Taddei, a quien la ambición, la ineficacia y el corazón le jugaron una mala pasada. Blanca Cruz sólo estará al frente del organismo el tiempo que se lleve la Cámara de Diputados en designar a quien lo presida de manera definitiva.
La mayor parte de los comentarios de analistas y en redes sociales, aseguran que es titánico el reto de Blanca Cruz. En cierta forma tienen razón, dada la complejidad de dirigir un organismo del tamaño y con la responsabilidad del INE, pero me parece que juega a su favor, aunque parezca paradójico, el desastre ocasionado por Taddei: con solo conducirse con un mínimo sentido de orden, eficacia y pulcritud, ya habrá hecho mucho más que a quien sustituye. Es decir, la sonorense dejó la vara tan baja, que cualquiera, literalmente cualquiera, puede mejorarla.
Eso, hay que aclararlo, en el inmediato plazo, el que toca enfrentar a Blanca Cruz, porque a partir de la designación del o la titular definitiva el panorama ciertamente es cuesta arriba: recomponer la imagen maltrecha del INE no es como que coser y cantar. Para ello, obvio, habrá que esperar a conocer ese nuevo perfil, pero está claro que solo podrá encarar tan monumental reto si se trata de alguien con la independencia, la autonomía y la capacidad suficientes. El problema es que la 4T no suele decantarse por ese tipo de perfiles, sino por aquellos tipo Taddei: plegados al poder, improvisados y, de preferencia, corruptos. Eso sí, si son más discretos y de no tan fácil pérdida de control por temas del corazón, mejor.
Por lo pronto, el desafío es contener la caída libre en que llevaba Taddei al INE, en términos financieros y, peor aún, en lo que a credibilidad, solvencia moral y confianza ciudadana se refiere. Nada más. Veremos a partir de ahora el talante democrático, en su más amplio sentido, tanto de la presidenta provisional y de los principales funcionarios, como después de los diputados de la 4T en la designación del titular definitivo. No es como para hacernos demasiadas ilusiones, peo quizá alguna vez den la sorpresa y comience el país a reencauzarse por la vía institucional, esa que tan eficazmente destruyeron López Obrador, Claudia Sheinbaum y su trágico movimiento. Digo, soñar no cuesta.
X@jaimelopezmtz


