LUCES Y SOMBRAS

En materia de gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar:

Sir Francis Bacon (1561-1626) Diplomático británico

El de Bedolla, como todo gobierno, presenta claroscuros, avances y rezagos, números rojos y negros, que no es tan complicado ubicar.

Claramente, hay rubros con un saldo positivo: educación, finanzas y obra pública. En lo educativo el avance no tiene que ver con aspectos cualitativos, porque la política pública es marcada por la Federación, y en ese sentido es un retroceso de décadas, pero sí en la valía de mantener a raya a los voraces sindicatos magisteriales, lo que permitió al gobierno retomar la conducción del sector y reducir a su mínima expresión los paros. En finanzas, es indiscutible que Luis Navarro le imprimió un orden al manejo presupuestario, que le permitió al gobierno reducir casi a la mitad su deuda global. Para nada es un asunto menor. Y en obra pública nadie puede cuestionar que se ha hecho en niveles no vistos desde la administración de Víctor Tinoco Rubí.

Pero así como es fácilmente identificable el saldo positivo del bedollato, también lo es el deficitario. Por ejemplo, el gobernador no resistió la tentación de secundar y sacar raja a la política de desmantelamiento del sistema institucional iniciado por Andrés Manuel López Obrador y seguido por Claudia Sheinbaum. Bedolla no podía evitar la aniquilación del Poder Judicial autónomo e independiente, pero sí pudo no involucrarse en las elecciones del acordeón de jueces y no lo hizo. De hecho el gobierno aprovechó para colonizar al Poder Judicial michoacano. Tampoco cedió a la tentación de promover la caída del fiscal Adrián López Solís y del auditor Miguel Ángel Aguirre Avellaneda, para colocar a incondicionales en su lugar. Michoacán, como el país, no tiene ya contrapesos al Ejecutivo.

Tampoco dejó correr libremente a su partido, y en el proceso de selección del candidato a sucederlo no fue lo imparcial que se le exigiría a un estadista y apoyó a Gladys Butanda a grado que estuvo cerca de provocar una fisura de proporciones insospechadas.

Y en el tema de temas, la inseguridad, poco puede reclamarse en realidad a los gobernadores, cuando claramente es un asunto en esencia federal. Un gobernador, aunque quisiera, no está en condiciones de confrontar al crimen organizado. Lo que sí hay que exigirles es al menos que no se involucren con los malosos. Todo apunta a que en ese sentido no hay motivo de reclamo a Bedolla.

Cada michoacano deberá discernir de qué lado se inclina más la balanza, a la hora de evaluar al bedollato, que comenzó la cuenta regresiva. X@jaimelopezmtz

Noticias Recientes
spot_img
Noticias Relacionadas