La única manera de hacer seguro a un revolucionario es darle un escaño en el Parlamento:
Clive Staples Lewis (1898-1963) Historiador irlandés
Todo apunta a que Claudia Sheinbaum se decidió por la vía más impopular, la políticamente incorrecta, pero la sensata y la razonable en función de los intereses no de su gobierno, que sí lo es, sino del país. Es de esperarse que no dé marcha atrás.
Me refiero a su aparente decisión de no ceder ante el chantaje del cártel de la CNTE, particularmente en su demanda central: la cancelación de la reforma calderonista relacionada con el sistema de jubilaciones y pensiones para el magisterio. Ya lo han advertido los especialistas y reconocido el propio gobierno: volver al modelo de antes de 2007 sería condenar a las finanzas públicas al barranco por varias décadas. Simplemente es imposible atender esa exigencia y la CNTE sabe que es ahora o nunca, bajo el supuesto de que el gobierno no se atrevería a decir no ante el riesgo de que sus movilizaciones pusieran de cabeza la organización del Mundial de fútbol.
Y la semana pasada y esta, la mafia centista ha sitiado a la Ciudad de México, tratando a orillar al gobierno a claudicar. Pero sorprendente y afortunadamente, la respuesta de Sheinbaum fue este martes la del uso de la fuerza público para contener a los centistas, impidiéndoles cercar el Estadio Azteca, como era su intención a unas horas del partido inaugural de México contra Sudáfrica.
Todo apunta entonces a que esa será la línea gubernamental: ha garantizado la libertad de movilización, pero sin que se afecte el desarrollo de la justa futbolera.
No era fácil no ceder al chantaje centista, pero habrá que reconocer que en esta ocasión Sheinbaum ha tomado el camino correcto. Veremos si mantiene esa firmeza. Es deseable que así sea.
X@jaimelopezmtz



