Una gran democracia debe progresar, o pronto dejará de ser o grande o democracia:
Theodore Rooselvelt (1858-1919) Presidente estadounidense
La Policía estatal, conocida como Guardia Civil, se dice presta para iniciar el operativo veraniego de vigilancia de las carreteras michoacanas. Muy bien, magnífico. Solo una interrogante: ¿y quién cuidará de ella a los automovilistas?
Ciertamente es una función institucional y de oficio se realizan tales operativos, que en condiciones de normalidad debieran aplaudirse. Solo que esa normalidad tiene que ver con la utopía de contar con una policía estatal eficaz, preparada y, sobre todo, que vea por la seguridad de los ciudadanos, en este caso concreto de quienes se trasladan por las carreteras michoacanas, víctimas consuetudinarias de la criminalidad.
Y es el caso que nuestra flamante Guardia Civil es todo lo contrario: encontrársela de frente es tanto o peor que hacerlo con los mismos delincuentes, al menos con éstos no se cubren apariencias.
Hay que decirlo: en la corporación no hay controles de confianza de verdad, tanto que no son pocos los oficiales de la Policía moreliana dados de baja por algún acto de corrupción o irregularidad, que rápido encuentran acomodo en la Guardia Civil. Los abusos de todo tipo de sus elementos, son tapados sistemáticamente por los superiores, incluyendo asesinatos de civiles.
No se olvida la forma en que mataron a un joven en un retén en Morelia, pero trataron de acusar a policías municipales. Solo porque había un video de testigo no se materializó la chicanada, a la que incluso se había prestado el anterior fiscal Adrián López Solís. De cualquier manera, el homicida nunca fue detenido. Lo más probable es que se le haya permitido huir.
Consciente de la corrupción de su policía estatal, el gobernador Bedolla emitió un decreto prohibiendo a sus elementos aplicar multas de tránsito. Bien por la medida, solo que los policías se las han ingeniado para seguir azotando a automovilistas con sanciones al margen de la ley. Está claro que ni el gobernador los puede meter en cintura.
Por eso, cuando se anuncia que patrullará la Guardia Civil las carreteras para proteger a los automovilistas, bajo la denominación de “guardianes del camino”, la pregunta es obligada: y de los guardianes, ¿quién nos guarda?
X@jaimelopezmtz


