Sin contratiempos en su visita pastoral a esta cabecera lacerada por la violencia, el representante del Papa dejó su mensaje de paz a los habitantes que le recibieron con júbilo
Jubilo y esperanza causó la visita del Nuncio apostolice, Monseñor Franco Coppola, este Viernes desde su arribo a Aguililla, cuya población le recibió desde esta mañana con calidez a su paso por las calles del Centro de esta cabecera municipal en que dio inicio a sus actividades llevando la bendición a los fieles que con vivas, cantos religiosos y globos blancos le dieron la bienvenida.
El representante del Papa caminó con Jesús Resucitado al frente y acompañado del obispo de Apatzingán, Monseñor Cristóbal Ascencio, de sacerdotes y otros obispos bendiciendo a su paso, hasta arribar al lugar que fue habilitado para ofrecer la Misa por la paz, en esta región lacerada por la violencia y el crimen, donde, tras el corte de luz que ocurrió justo durante la celebración eucarística minutos después, precisó ante los presentes que hoy se conoce en todo el mundo a Aguililla «por sus dolores pero al mismo tiempo por su fe, por su valor» y por la gente que tiene anhelo de paz.
Durante su mensaje, mismo que dejó para el final de la Misa, Monseñor Coppola celebró la certeza «que da nuestra fe» de que Cristo venció a la muerte y sostuvo que «nuestros seres queridos que nos han sido arrancados están más cerca que nunca, a nuestro lado» porque pertenecen a Dios, tras llamar a fieles a no perder la esperanza en medio de esta situación tan critica que enfrentan, y agradecer al obispo y los sacerdotes por mantener la presencia y el mensaje de Dios no dejando solos a los habitantes.
El Nuncio dijo haberle hablado al Papa Francisco de esta visita, y refirió haberse enterado de la gravedad del asunto que aquí se vive en Aguililla al ver hace un mes algunas fotografías que retratan los hechos violentos, y que no era la primera vez que así ocurría en este municipio: «y me di cuenta también del olvido en que todo esto estaba pasando» en esta situación tan «horrible» calificó y lamentó.
Y relató «yo vine aquí a Aguililla porque me parecía que era como subir al Gólgota, el lugar donde Jesús fue crucificado, fue matado injustamente por razones de Poder, por gente envidiosa, vine a Aguililla porque Aguililla esta al pie de la Cruz», refirió, pero no está sola sino acompañada de la Virgen María que siempre estuvo con su Hijo, y que es nuestra Madre encomendada también a esta población que sufre.
«Estamos al pie de la Cruz y recibimos todos como madre a Nuestra Madre», dijo a los presentes en su mensaje de paz y esperanza, recordando a la Reina del Cielo en su advocación de Virgen de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de América, y «a ella tenemos que recurrir», llamó el prelado papal, además de que Jesús sigue vivo con nosotros porque ha resucitado «porque el mal y la muerte no pueden contra El Señor, pueden quitarnos la vida material, nos han quitado también a Jesús pero no pueden quitarnos la vida eterna».
El Nuncio concelebró la Misa junto al obispo de la Diocesis de Apatzingán en este lugar, y luego comió con los pobladores.
Su visita ha transcurrido sin ningún incidente ni percance, y no se montó dispositivo de seguridad ni escolta personal alguna. El pueblo de Apatzingán ayer y hoy el de Aguililla le abrieron los brazos y el vio a dejar su mensaje de esperanza en Jesús Resucitado que ha vencido por sobre todo mal.



