Así lo exaltó el Arzobispo en la Misa de Institución de la Eucaristía, celebrando la institución del sacerdocio y el mandamiento del amor dejados por Nuestro Señor
Este Jueves Santo tuvo lugar la celebración de la Misa de la Institución de la Eucaristía, y el inicio del Triduo Sacro, es decir, las tres instituciones dejadas por Nuestro Señor Jesucristo y que son, además de la Eucaristía, la institución del sacerdocio, y el mandamiento del amor: «tres instituciones que nos ha dejado Cristo para recorrer este camino de salvación», refrendó Monseñor Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Morelia durante la ceremonia religiosa en Catedral.
«Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava», alabó el jefe pastoral junto al Cabildo Metropolitano del templo mayor, el rector de la Catedral Metropolitana de Morelia, y los fieles ahí presentes esta tarde, en esta celebración especial en que se conmemora que Cristo se ofreció en cuerpo y derramó su sangre para que quien coma y beba de ellos tenga vida eterna, quedándose en la Eucaristía para siempre con nosotros.
En esta celebración de la Cena de El Señor con sus apóstoles en la que se permitió el aforo de solo el 50 por ciento de asistentes, todos guardando distancia y portando cubrebocas, y con solo las puertas laterales abiertas, no hubo la rememoración del lavatorio de los pies, pero fue recordado en la Liturgia al dar lectura al Evangelio de San Juan que recuerda esta emblemática enseñanza de humildad y amor de Jesús a sus doce discípulos.
Durante la Homilía en su mensaje pastoral, Monseñor Garfias Merlos reflexiono sobre las tres instituciones dejadas por Nuestro Señor antes de derramar en la Cruz su preciosa sangre y morir por nosotros, y precisó que «la Eucaristía aun en medio de las circunstancias de la pandemia y en medio de todas las situaciones que se han suscitado» es la presencia de Dios para el camino de la salvación. Y hoy podemos agradecer a Cristo la Eucaristía, el pan y el vino que se transforman en su cuerpo y su sangre: alimento de vida eterna.
Llamó a los fieles a seguir buscando el tomar la Eucaristía de manera presencial en cuanto se pueda, y mientras por causa de esta pandemia del COVID-19, a no dejar de hacerlo de manera espiritual, a distancia, siempre comulgando con Nuestro Señor presente » que nos la dejó como ofrenda de vida eterna».
Sobre el sacerdocio, instituido también por el Hijo de Dios a su paso por la Tierra, pidió «demos gracias a Dios por este don» vinculado a la Eucaristía y vinculado a todos los sacramentos como fuente de gracia y de relación con Cristo, y de vida eterna. Jesús, sumo y eterno sacerdote, a través de su sacerdocio que lo comparte con todo el pueblo por el Bautizo, lo comparte también de manera muy especial «con los hermanos llamados a ser sacerdotes», dijo el jefe pastoral. Y pidió a los presentes recordar a los sacerdotes que han tenido en su vida: quien les bautizó, quien les acompañó en su primera confesión, en su primera Comunión, quien les haya ofrecido al sacramento del matrimonio, de la unción de los enfermos y los que sigan presentes en nuestras vidas.
El Arzobispo de Morelia hizo votos para que ante un pueblo que sufre las consecuencias de esta crisis sanitaria que ha traído crisis económica y social, muerte y enfermedad, los sacerdotes puedan ser instrumentos de consuelo, de fortaleza, de esperanza, y de acompañamiento.
Sobre el mandamiento del amor pronunció: «reconozcamos a Cristo que nos da ejemplo de servicio y de amor», y ante el impedimento de celebrar el rito del lavatorio de pies que usualmente tiene lugar después de la Homilía pero que hoy no pudo ser para evitar riesgo de contagios, repasó Garfias Merlos el Evangelio de este día en que El Señor dio muestra de servicio, de caridad y de amor «que es la mejor herencia que podemos recibir de Cristo: amar y servir a nuestros hermanos».
Nuestro mundo necesita de un servicio autentico, de un amor verdadero, «de dar más allá de lo que nos trae beneficio o de los intereses particulares», refirió tras convocar a ser solidarios, caritativos y ofrecer «todo lo que Dios nos ha regalado para darlo generosamente a nuestros hermanos». Toda bendición de Dios debe compartirse generosamente: «ámense los unos a los otros como yo los he amado» recordó la herencia y mandamiento de Jesús, y «si El Maestro nos ha dado ejemplo y ha lavado los pies a sus apóstoles, también nosotros lavemos los pies a nuestros hermanos».
«Demos gracias a Dios por estos regalos extraordinarios que hoy nos ofrece: la Eucaristía, el sacerdocio, el mandato del amor», Triduo Pascual, dijo el jefe de la grey moreliana, y que este Misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo «nos ayude a intimar más profundamente con Cristo, a crecer nuestra relación con El y a hacer vida en nosotros su Misterio Pascual» de manera permanente, por lo que llamó a los fieles a vivir solemnemente estos días Santos.
La Misa de esta tarde fue transmitida también a través de las plataformas de la Arquidiócesis de Morelia, de la Catedral y por el canal María Visión.



