Las armas con violencia y las plataformas digitales con indiferencia, enemigos de alto riesgo

paz 2306Así lo alertaron los obispos de la CEM en una carta, donde advierten y condenan las variadas formas violentas que amenazan nuestra vía cotidiana

 

 

La paz no puede reducirse al simple equilibrio entre la fuerza y el miedo. Mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle la dignidad. «Desde aquí reafirmamos que el incremento de la intimidación, así como la proliferación incontrolada de las armas, son contrarios a la moral y a la búsqueda de una verdadera concordia. El terror ejercido sobre las personas más vulnerables contribuye al exilio de poblaciones enteras en busca de una tierra de paz», acusaron los obispos del país en una misiva emitida en las últimas horas sobre la grave situación de violencia que atraviesa y enfrenta México.

Advierten que muy variadas formas de violencia amenazan nuestra vida contemporánea, no solo a través de las armas, sino también a través de las diferentes plataformas digitales y medios de comunicación masiva, «los cuales tienen como fundamento la cultura de la indiferencia y del descarte», misma que el Papa Francisco ha señalado como una patología que puede provocar “consecuencias funestas”.

Nuestra sociedad mexicana se ha visto perjudicada considerablemente, por escenarios de inseguridad y violencia, como ya lo expresamos en el 2010, en la Exhortación Pastoral “Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna”, misma que hacía un análisis de la realidad en donde se advertía la creciente actividad de la delincuencia organizada, la pobreza, la desigualdad social, la corrupción, la falta de reformas en las políticas económicas, las deficiencias en el sistema de impartición de justicia, el desempleo, etc. Ahora vemos que dicha realidad, lejos de disminuir, continúa amenazando a nuestras comunidades.

En ella afirman que hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan “artesanos de la paz” que sean auténticos mensajeros y testigos, en la vida cotidiana, del bien ser, del bien dar y del bien estar, y con ello complementar la felicidad en la familia humana. «En este sentido dirigimos nuestro pensamiento a las familias, niños y adolescentes, que viven en zonas de inseguridad o que han sido dañados por la violencia, y a todos los que se esfuerzan para que sus vidas y sus derechos sean protegidos», han dicho.

Alertan los jefes pastorales en esta carta de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) que preside Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, que vivimos en un mundo demasiado complejo y en rápido movimiento, y agrega que «nos encontramos cada vez más interconectados con los acontecimientos de los diferentes ámbitos sociales, pero contradictoriamente, también experimentamos lejanía, desconfianza y, hasta sospecha, para con los demás».

«Nuestra Iglesia, como una Madre llena de sabiduría, ha insistido en la importancia de la promoción de la paz, por ello, el magisterio de los pontífices del siglo XX, azotado por revoluciones y guerras mundiales, y del siglo XXI, que no ha estado exento de conflictos bélicos se ha mantenido firme en la exhortación a toda la humanidad para generar una cultura de diálogo y de paz.

Por ello, asumen los obispos de todas las Diocesis de México estar hoy presentes con la intención de renovar y mantener un diálogo provechoso, abierto y trasparente con las instituciones, convencidos igualmente de que un Estado capaz de apreciar las propias raíces religiosas, sabiendo aprovechar su riqueza y potencialidad, puede ser más fácilmente inmune a tanta violencia, causada también por el gran vacío en el ámbito de los ideales, porque es precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificación, lo que engendra la violencia.

Proponen continuar construyendo a partir de los principios de solidaridad y subsidiariedad, favoreciendo que prevalezca la ayuda mutua, y caminando animados por la confianza recíproca. ‘Este es un reto que hoy la historia nos ofrece».

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