Alberto Suárez dijo estar lejos de alcanzar un ministerio tan pleno como la gran labor de Tata Vasco, pero «mi labor ha querido ser continuar y actualizar los ideales de aquel buen pastor»
«Estoy lejos de reproducir a Don Vasco de Quiroga» pero «mi labor ha querido ser continuar y actualizar los ideales de aquel buen pastor», asumió el Cardenal Alberto Suarez Inda, tras exaltar las virtudes cristianas del hombre, humanista, jurista y primer obispo michoacano misericordioso e itinerante que se preocupó por estar hasta en las comunidades más apartadas para atender a los más desvalidos.
En charla virtual este medio día dentro de las actividades programadas durante esta semana dedicada por el Arzobispado de Morelia al Venerable Don vasco de Quiroga en su 456 Aniversario, cuya fecha se cumple mannana14 de Marzo, el también Arzobispo Emérito de esta Arquidiócesis reflexionó sobre lo que dentro de la Conquista de los españoles fue «la nueva conquista» con que Tata Vasco atrajo a los indígenas a su arribo con el cariño y con el ejemplo, defendiéndoles pero también poniendo orden en sus pueblos con la creación de los pueblos-hospitales, y la total dedicación de su ministerio a ellos.
Habló de su experiencia pastoral como promotor de la causa de canonización de Tata Vasco, cuyo procedimiento dio inicio en 1997 cuando él ya era Arzobispo de Morelia.
Originario de Celaya, Guanajuato, donde fue ordenado sacerdote en 1964, recordó que cuando fue nombrado obispo de la Diocesis de Tacámbaro desde 1985, tuvo la oportunidad de hacer recorridos pastorales por varios de los lugares donde Don Vasco de Quiroga había ejercido a plenitud su ministerio por lo que, en su momento, pidió la intercesión de el hoy Venerable para ser asignado a la Arquidiócesis de Morelia que integra Pátzcuaro y las poblaciones lacustres para «con todas mis limitaciones», seguir su ejemplo.
El Cardenal Suárez Inda fue nombrado en 1995 Arzobispo de Morelia, habiendo recibido el paleo arzobispal de manos del entonces Papa, Su Santidad Juan Pablo II, hoy santo.
También hizo memoria de aquel 16 de febrero de 2016 en la visita del Papa Francisco a Morelia en que el Sumo Pontífice pudo utilizar el báculo de Don Vasco de Quiroga que se conserva en Catedral de Morelia y es de plata, como su cáliz que está en Tzintzuntzan y a cuyos pobladores debió pedir el párroco del lugar permiso para poder ser prestado, durante la Misa que ofició en el estadio Venustiano Carranza, lo cual es una muestra más de la importancia del ministerio de quien fue el primer obispo de México, de su legado, y de su trascendencia inmortal para la Iglesia Católica.



