LOS LIBROS DE LOS RECTORES DEL SIGLO XXI DE LA UNIVERSIDAD MICHOACANA: OTRA FORMA DE LEER SU HISTORIA

La historia reciente de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo no solamente puede reconstruirse a partir de sus conflictos, reformas, decisiones administrativas o procesos políticos, tenemos una vía menos explorada, que es revisar los libros escritos, coordinados o impulsados por quienes han ocupado la Rectoría. Desde Marco Antonio Aguilar Cortés hasta la actual administración, la producción bibliográfica de los rectores muestra perfiles muy diferentes

Marco Antonio Aguilar Cortés, rector entre 1999 y 2003, desarrolló una producción estrechamente relacionada con el derecho, la historia y la identidad michoacana. Entre sus publicaciones se encuentra Mis templos favoritos, dedicada al patrimonio histórico y arquitectónico de Morelia. También coordinó, junto con José Herrera Peña, Sentimientos de la Nación. 14 de septiembre de 1813-14 de septiembre de 2013, obra colectiva en la que especialistas analizaron los distintos puntos del histórico documento de José María Morelos. Asimismo, figura como coautor de Hidalgo y Morelos. Glorioso encuentro en Charo. En su producción resulta evidente el interés por la Independencia, la historia regional y la cultura jurídica.

Un caso particularmente destacado es el de Jaime Hernández Díaz, rector de 2003 a 2007. Abogado e historiador de formación, su trayectoria editorial es probablemente una de las más amplias entre quienes han encabezado recientemente la Universidad Michoacana. Ha participado como autor y coordinador en numerosas obras sobre historia política, jurídica y universitaria. Entre ellas sobresale La autonomía universitaria en México. De la experiencia nicolaita de 1917 al México del siglo XXI, coordinada con Héctor Pérez Pintor. También participó en la coordinación de la Colección Centenario de la Universidad Michoacana, que produjo diversos volúmenes dedicados a la autonomía, las artes, la cultura, la educación y el desarrollo científico de la institución. Su producción ha continuado después de haber dejado la Rectoría, con investigaciones sobre la historia jurídica de Michoacán y la organización de la justicia durante el siglo XIX.

Silvia Figueroa Zamudio, rectora de 2007 a 2011 y primera mujer en ocupar ese cargo en la Universidad Michoacana, presenta un perfil distinto. Como historiadora, publicó La enseñanza de la medicina en Michoacán en el siglo XIX, investigación que permite conocer la evolución de la educación médica en la entidad. Pero quizá su obra más singular sea Pueblo de ceniza, novela histórica centrada en el mundo purépecha y los acontecimientos derivados de la conquista española. Su caso resulta particularmente interesante porque combina el trabajo historiográfico con la creación literaria, mostrando que la actividad académica puede trascender los límites estrictos de la investigación especializada.

El rectorado de Salvador Jara Guerrero, entre 2011 y 2014, estuvo encabezado por un científico que también ha desarrollado una importante actividad como divulgador y escritor. En colaboración con Catherine R. Ettinger publicó Arquitectura contemporánea. Arte, ciencia y teoría. En años posteriores incursionó con mayor claridad en la literatura mediante novelas como Des-prendimientos y Fractales. El Rayito del Tráiler. Su trayectoria es una de las más peculiares entre los exrectores, pues transita de las ciencias exactas y la reflexión académica hacia la ficción.

José Gerardo Tinoco Ruiz, quien ocupó interinamente la Rectoría, proviene igualmente del ámbito científico. Su participación editorial se encuentra principalmente en obras colectivas relacionadas con las matemáticas, sus aplicaciones y la educación superior. En este caso conviene recordar que en las ciencias experimentales y exactas la producción académica suele expresarse con mayor frecuencia mediante artículos especializados y capítulos de libro que a través de monografías individuales.

Con Medardo Serna González, rector entre 2015 y 2019, vuelve a aparecer con fuerza el interés por la educación superior. Su producción editorial está vinculada especialmente con los estudios de posgrado. Coordinó, junto con otros académicos, obras como Logros e innovación en el Posgrado, Diagnóstico del Posgrado en México. Ocho estudios de caso y Una mirada al posgrado nicolaita. Los libros reflejan claramente uno de sus principales campos de trabajo académico: el desarrollo, evaluación y fortalecimiento de los programas de maestría y doctorado.

Raúl Cárdenas Navarro, rector de 2019 a 2023, posee un perfil predominantemente científico. Investigador en áreas relacionadas con las ciencias agrícolas y la nutrición vegetal, gran parte de su producción se concentra en artículos científicos. En materia de libros destaca su participación en obras colectivas, entre ellas el volumen Cien años de educación y quehacer científico en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, donde abordó el desarrollo histórico de la investigación universitaria. Durante su administración también se fortaleció institucionalmente la actividad editorial de la Universidad mediante la integración de un Consejo Editorial.

Finalmente se encuentra Yarabí Ávila González, rectora desde enero de 2023. A diferencia de varios de sus antecesores, hasta ahora su presencia en la producción bibliográfica localizada es menor y se encuentra más vinculada con publicaciones institucionales, prólogos, presentaciones o textos introductorios que con libros individuales o grandes obras académicas coordinadas.

Existe, además, un libro fundamental para estudiar a varios de estos personajes: La Universidad Michoacana y sus rectores, 1917-2017, coordinado por Gerardo Sánchez Díaz. La obra reconstruye la trayectoria de quienes dirigieron la institución durante su primer siglo y constituye una referencia indispensable para conocer no sólo sus periodos administrativos, sino también el contexto político, académico y social en el que ejercieron la Rectoría.

Observar los libros de los rectores permite descubrir algo que los informes administrativos difícilmente muestran. Un libro revela intereses intelectuales, preocupaciones académicas y maneras particulares de comprender a la Universidad y a la sociedad. Por ello, la historia de una Rectoría no debería medirse únicamente por edificios construidos, presupuestos ejercidos o conflictos enfrentados. También resulta pertinente preguntar qué investigaron sus rectores, qué pensaron y, sobre todo, qué dejaron escrito para las generaciones posteriores.

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