DONALD TRUMP

EL EMPERADOR MALDITO                                                                                                 

Afirmó Donald Trump, presidente de los EUA: “Leo debería estar agradecido conmigo. Leo no estaba en ninguna lista para ser Papa. Si yo no estuviera en la Casa Blanca, Leo no estaría en el Vaticano. Por sentido común, ‘Leo’, el Papa León XIV me debe su cargo”.

Esas aseveraciones tuvieron sus causas, y han producido efectos poco gratos.

Sus causas son, entre otros, la actitud belicosa, insaciable y dañina de la política internacional de Trump.

A la vista de todos, Donald tiene un perfil pendenciero de bravucón terco, y no de cantina, sino de capacidad nuclear.

Agréguese, a eso, que el actual presidente de los EUA carece de la mínima capacidad de autocrítica, pero, sí, tiene una visión totalmente deformada de la realidad, sobre todo de sus actos. Se sobrevalora demasiado.

Presume Trump, por ejemplo, que durante su segundo mandato (casi un año tres meses): “He terminado diez guerras, lo que es un record nunca antes visto.”

Lo que no dice Donald, es que él ha iniciado esas guerras. Son sus propias beligerancias, peligrosas y ofensivas, que deja inacabadas, y con indecorosas secuelas.

La humanidad, entre temerosa y sorprendida, es víctima de guerra.

Dentro de esa realidad, el Papa León XIV imploró, durante una vigilia por la paz en la basílica de San Pedro, en Roma: “¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza, se manifiesta en el servicio a la vida».

Esa plegaria papal desató la ira del presidente Trump, llegando, éste, a las groseras injurias y a las payasadas vejatorias en contra del Papa.

No repetiré lo que ambos se han dicho, y se han hecho. Considero que el Papa León XIV no debió engancharse en la bajeza de Donald.

Su investidura papal debe ser cuidada como la de un gran guía espiritual, a favor de la paz; y sus pensamientos, expresiones y acciones deben de seguir manifestando el esplendor de un humanismo inteligente y eficaz.

Trump, seguirá en desgaste, con ridículos disfraces de Cristo, de doctor celestial, y de apóstol de pacotilla.

Ojalá y pronto, la sensata población estadunidense (que es mayoritaria) tomé las medidas legales para frenar la conducta antijurídica de Donald Trump.

México, por desgracia, también padece de un gobierno desatinado, que ha venido destrozando las mejores instituciones que tenía nuestro país.

La presidente formal salió a España, a una clara y precisa reunión cumbre anti-Trump, y afirmó que realizaba este viaje “en favor de la paz”, emitiendo un alarido destemplado: “¡Viva la paz!, siempre”; mientras un pequeño grupo de empleados del consulado mexicano en Barcelona gritaba bajo consigna: “Es un honor estar con Obrador”.

Claro, cada quien tiene su idea de lo que significa la “paz”; y, en el caso personal de Claudia Sheinbaum Pardo, no da para mucho.

Aseguró Sheinbaum: “La paz es la no intervención y la autodeterminación de los pueblos”; pero, minutos antes, sacó una pancarta con la fotografía de la ex presidente de Argentina, Kirchner, y gritó en plena vía pública: “Mucha fuerza Cristina, Estamos contigo”, metiéndose en asuntos políticos argentinos.

Su concepto particular de “paz”, dentro de nuestra política exterior, es endeble y en desajuste; además, se observa que no reflexionó todas las circunstancias de su visita y de sus participaciones en España.

Debió valorar, con diplomáticos mexicanos profesionales, el espacio, el tiempo, los convocantes, los asistentes, los fines superficiales y los profundos de esa cumbre.

No analizó, con seriedad y prudencia, su propia capacidad personal, relacionada con los problemas de nuestro país en política exterior actualizada.

Esa responsabilidad presidencial debe fincarse en una política internacional mexicana de sólida y eficiente base colectiva.

Pero, en fin, ya se dio la participación de la presidente Sheinbaum en esa asamblea internacional realizada contra el presidente de los EUA, y su insensatez desparpajada, ha puesto en riesgo grave a México.

Si Trump se porta como un emperador maldito, nuestra presidente formal tiene la responsabilidad de la cordura.

Tres mil kilómetros de frontera nos unen geográficamente con los EUA. Nuestra economía depende en un 83% de la economía de ellos. Más de 40 millones de mexicanos viven en EUA, país que es el eje del capitalismo mundial.

A nuestra realidad geográfica, histórica, económica, política, debemos sacarle ventajas con inteligencia y con dignidad; lamentablemente, éstas, son dos virtudes que no tiene ni Obrador ni Sheinbaum.

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