«Nos falta Bernardo, tenía derecho a volver a casa» después de dar la lucha, defender los derechos, y reclamar precios y condiciones justas, dijo
A las autoridades «yo siempre voy a exigir, se los he dicho desde un principio, justicia integral, es lo mínimo: justicia para Bernardo, seguiré exigiendo justicia integral, aunque la verdad para mí y para mi familia no va a llegar una justicia que llegue a reparar la ausencia y la injusticia de la falta y de la pérdida de Bernardo» dijo con lágrimas en los ojos Amelí Navarro Lepez, viuda del líder limonero Bernardo Bravo Manríquez, hoy en su primer aniversario luctuoso tras salir de la misa especial celebrada en Catedral de Morelia esta tarde, en que abundó ante los medios: «seguimos exigiendo justicia y como siempre lo he dicho en todos los foros y en todos los lugares, que cada quien haga lo que le corresponde», exigió, ya que eso es un tema «que le toca a las autoridades, que les corresponde a las autoridades, cuestionar a las autoridades, exigir a las autoridades y dar parte de un asunto tan delicado y tan importante no solo a nivel personal para mí, sino para la sociedad «.
La joven no tuvo más que palabras de amor recordando en Bravo Manríquez al esposo, al padre, así como al gran luchador social que siempre fue firme en defender los derechos de los demás y que reclamó el cese a las extorsiones a los citricultores de Tierra Caliente, dijo también estar no solo con el dolor de la pérdida de su compañero, sino estar celebrando su vida y honrando su memoria.
«Yo quiero decirles que el día de hoy nos hemos reunido aquí a un año de la falta de Bernardo, a un año de que le quitaron la vida a Bernardo, decirlo tal cual, para honrar su vida, para honrar su memoria, pero también para exigir sus causas y justicia para él. A eso nos reunimos el día de hoy. Bernardo fue un hombre de causas justas, pero también fue un esposo y un padre de familia», dijo y al pronunciar estas últimas palabras sus ojos volvieron a humedecerse y la voz se le quebró.
Navarro Lepez exaltó que el líder de los cultivadores de limón tenía causas tan legítimas que exigía trabajo digno y lucha por el campo: «y yo les digo ¿qué de malo tiene exigir precios justos y condiciones dignas para el campo?, ¿qué de malo tiene exigir paz para la sociedad?, ¡hoy nos falta Bernardo!!, hoy nos falta Bernardo Bravo, y Bernardo tenía derecho a vivir, Bernardo tenía derecho a vivir con sus convicciones, con sus exigencias, levantando la voz, exigiendo derechos».
La tristeza es evidente y la impotencia de la viuda del finado: «Bernardo tenía derecho a volver a casa después de hacerlo, hoy les quiero hablar también desde el amor, desde el respeto de quien fue mi compañero de vida por muchos años, y en este aniversario lo que quiero también es honrar su vida y seguir haciendo eco de su voz y de sus causas justas».


