Precio promedio de la Canasta Básica Alimentaria es de 2 mil 128.84 pesos, variación al alza de 0.52%

Los productos que más subieron son cebolla, naranja, lentejas, limpiador de piso y chiles en escabeche                                      

La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reporta la variación de precios de la canasta básica alimentaria de cuarenta y cuatro productos de julio a agosto del presente año; estudio de mercado realizado en los treinta y dos Estados de la República, con una muestra aleatoria domiciliada, ambulatoria, estratificada en más de 200 puntos de venta en tres niveles de consumo: alto, medio y popular.

Resultando el precio promedio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en 2 mil 128.84 pesos al aumentar su precio en promedio $10.98 lo que significa una variación al alza de 0.52%.

Los cinco estados donde la CBA presentan mayor variación de precios fueron Aguascalientes (4.98%), Colima (4.81%), Zacatecas (4.14%), Jalisco (3.65%) y Campeche (3.50%). En tanto, los estados donde la CBA resultó más cara son Edomex, 2 mil 549.00 pesos; Colima, 2 mil 377.00; Zacatecas, 2 mil 339.00; Jalisco, 2 mil 328.00, y Nayarit, 2 mil 278.00.

Los productos que más aumentaron en el último mes son cebolla, 15.75% (de 27.38 a 31.69 pesos), naranja 5.65% (de 34.84 a 36.81), lentejas 5.41% (de 38.16 a 40.22), limpiador de piso 4.52% (de 34.56 a 36.13), y chiles en escabeche 4.30% (de 27.98 a 29.19 pesos).

México tiene distintas canastas para medir una misma realidad, la Canasta Digna de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) de la que se ha hablado en las últimas semanas, la canasta de 24 productos que monitorea PROFECO dentro del PACIC y las canastas que calcula el INEGI; cada una respondiendo a una pregunta diferente.

La canasta PROFECO que no es otra que la del PACIC, con 24 productos, busca ofrecer una referencia de precios accesibles para productos básicos y contribuir a atemperar la carestía y el impacto de la inflación. Su precio de referencia de 910.00 pesos pretende alimentar una semana a una familia de cuatro personas, por lo que el costo mensual ascendería a 3 mil 640.00.

La canasta alimentaria del INEGI tiene otro propósito, establecer con base en patrones de consumo, establecer cuánto necesita una persona para cubrir sus requerimientos alimentarios y no alimentarios para determinar la Línea de Pobreza por Ingresos. Esta medición diferencia los ámbitos urbano y rural. Para abril de 2026, por ejemplo, el valor mensual de la canasta alimentaria urbana fue de 2 mil 598.99 pesos por persona, lo que serían 10 mil 400.00 pesos para una familia de cuatro personas.

La Canasta Digna de la CONASAMI va más allá, no busca medir pobreza ni atemperar inflación ni carestía, sino estimar el ingreso necesario para alcanzar una vida digna, considerando alimentación, vivienda y otros bienes y servicios, además de un componente para ahorro o emergencias, todo esto con el fin de fijar la política salarial del país y establecer el monto del salario mínimo. De acuerdo con la CONASAMI una persona necesita 21 mil 407.00 para cubrir sus necesidades en el ámbito urbano.

Y está la canasta de ANPEC, 44 productos de alimentos, limpieza y aseo personal que los hogares compran cotidianamente, con un costo promedio de 2 mil 200.00 pesos, por lo que se requieren 11 mil pesos para alimentar a una familia (de 4 integrantes) al mes. Su propósito es documentar cuánto cuesta realmente llevar los productos del diario a la mesa del hogar, la variación del precio promedio mes a mes de estos productos por entidad.

Cuatro miradas, cuatro propósitos y cuatro resultados. No se trata de que una canasta esté bien y las otras estén mal; el problema es que todavía nos falta una fotografía mucho más precisa de qué consume realmente la familia mexicana y cuánto le cuesta hacerlo, esta es la asignatura pendiente.

Los hábitos de consumo han cambiado después de la pandemia y, además, nuestro país tiene una enorme diversidad regional. Lo que se come en el norte no necesariamente es lo mismo que se consume en el sur; cambian los productos, las cantidades, los precios, los gustos y hasta la manera de preparar los alimentos. Nuestra diversidad culinaria implica una diversidad de consumo.

Por eso necesitamos dejar de mirar las canastas de manera lineal y unidimensional y comenzar a sumar esfuerzos entre autoridades, académicos, medios, consumidores y representantes del comercio para construir una medición que refleje con mayor precisión la realidad alimentaria de las distintas regiones del país.

ANPEC propone abrir este conversatorio y avanzar hacia una noción de canasta alimentaria que responda al México actual, a la diversidad de paladares y patrones de consumo que coexisten en el país. Una estadística alimentaria más precisa permitiría diseñar políticas públicas mucho más efectivas y dejar de trabajar con aproximaciones que, en muchos casos, se quedan cortas frente a la realidad del mercado nacional.

Porque al final del día el objetivo debe ser uno solo, que nadie pase hambre en México; que los 37 millones de hogares del país tengan acceso a alimentos suficientes, nutritivos y de calidad, que les permita llevar una vida digna y productiva.

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