El jefe pastoral de esa Diócesis señaló que ello a pesar del trabajo de la Iglesia por la paz, pero la situación no cambia desde hace tres años a la fecha en la región
La inseguridad no cesa en la región de Apatzingán a pesar del arduo trabajo de la Iglesia Católica por la paz.
El obispo de esa Diócesis que abarca varios municipios de la Tierra Caliente incluyendo esa localidad, Monseñor Cristóbal Ascencio García, refirió que al menos en los últimos meses en esa demarcación eclesial han sido recibidas de 50 a 70 familias desplazadas por la violencia, sobre todo provenientes de Tepalcatepec de la parroquia de la Loma Blanca, y los últimos han venido desde la presa del Rosario.
Los desplazados acuden principalmente a recibir abrigo y dijo que ya cuando hay alguna otra necesidad se ha ofrecido darles alojo en la Casa Pastoral de Apatzingán, aunque aún no han llegado a ocuparla.
Pero acusó que los desplazamientos continúan registrándose debido a las fuertes condiciones de inseguridad creciente en esa zona de Michoacán donde la violencia sigue por desgracia, lamentó el jefe pastoral.
Y la iglesia a su cargo les estaba dando acompañamiento «queremos generar esperanza», repuso.
Reconoció que aquí el papel de la Iglesia es minoritario «hacemos muy poco» en lo que a su labor corresponde porque la violencia se combate en otros ámbitos, pero sobre todo «actuamos acompañando a las víctimas y haciendo lo que se pueda también», insistió.
Los desplazamientos derivados de esta situación violenta vienen ocurriendo desde hace tres años hasta la fecha, informó Monseñor Ascencio García.
Entrevistado en esta capital esta media tarde al salir de la misa de exequias del Arzobispo Emérito de la Arquidiócesis de Morelia, Carlos Garfias Merlos, el obispo de Apatzingán dijo a pregunta expresa haber tenido diálogo con el gobernante Alfredo Ramírez Bedolla hace unas semanas respecto a esa situación, «pero la Iglesia sigue trabajando por la paz», que es lo que le corresponde.


