ASOMA ASEDIO A LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Con los gobiernos de Morena se han multiplicado las iniciativas para censurar y bloquear plataformas digitales, así como las demandas de funcionarios contra periodistas y ciudadanos a los que acusan de insultos e injurias.
Ya se analiza sobre el riesgo de que las leyes censura se repliquen en otras entidades que gobierna Morena, trasgrediendo los Derechos Humanos y la Libertad de Expresión.
Ya hay ejemplos, como lo sucedido en Puebla y Campeche, donde ya aprobaron el bloqueo de plataformas digitales y censurar contenidos; en Campeche, el exdirector del portal Tribuna, denunció persecución tras vincularlo a proceso por incitar al odio y la violencia.
También la censura afecta a los ciudadanos; a una usuaria de X se le exigió bajar una publicación al señalar violencia política contra la esposa del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez.
Es así que las iniciativas promovidas por Morena han generado un debate intenso sobre su impacto en la libertad de expresión en México. Diversos analistas y organizaciones civiles han señalado que algunas de estas propuestas podrían representar riesgos significativos para este derecho fundamental.
Uno de los ejemplos más polémicos es la llamada Ley de Ciberseguridad en Puebla, que tipifica el delito de “ciberasedio” y establece penas de hasta tres años de prisión por insultos u ofensas en redes sociales.
Aunque sus promotores argumentan que busca combatir el acoso digital, críticos advierten que su redacción ambigua podría usarse para castigar expresiones críticas, incluso contra figuras públicas.
Además, la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia (INAI) ha sido vista como un retroceso en el acceso a la información, herramienta clave para periodistas y ciudadanos que fiscalizan al poder.
Por otro lado, algunos legisladores de Morena han defendido estas medidas como necesarias para proteger a la ciudadanía frente a delitos digitales y garantizar espacios seguros en línea. Incluso han propuesto reformas en estados como Nuevo León para eliminar delitos como la difamación y la calumnia, argumentando que buscan evitar la criminalización de la libre expresión.
En resumen, mientras que Morena sostiene que sus iniciativas buscan regular el entorno digital y proteger a los ciudadanos, múltiples voces alertan que podrían abrir la puerta a la censura y al debilitamiento de los contrapesos democráticos.
La libertad de expresión es una piedra angular en toda sociedad democrática, así que siempre vale la pena examinar este tema a fondo.


Su poder y su violencia se manifestaron con brutalidad en las calles de Zitácuaro el pasado jueves, cuando un enfrentamiento entre su grupo y presuntos miembros de La Familia Michoacana dejó tras de sí una ciudad en llamas, comercios destruidos, escuelas cerradas y una familia rota por la muerte del pequeño Evan, de apenas cuatro años de edad.
Este viernes, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla dijo que “El Barbas” será detenido, que el ataque fue reacción directa a un operativo encabezado por la FGR y el Ejército, quienes realizaron cateos en inmuebles ligados al CJNG, y propiedad de «El Barbas». La represalia fue salvaje: quema de vehículos, balaceras en zonas urbanas, ataques contra civiles inocentes.
Uno de los puntos críticos ocurrió en las inmediaciones del poblado Loma Larga. A las 14:00 horas del jueves, un convoy militar fue agredido por sujetos armados que se trasladaban en un vehículo Rubicon blanco. Los agresores huyeron hacia un rancho cercano.
También se halló droga: cocaína y marihuana empaquetada, así como evidencia gráfica y objetos alusivos a “El Barbas”, reafirmando que el inmueble era uno de sus centros de operaciones. Ante la flagrancia y la agresión directa al personal militar, se desplegó apoyo especializado del Agrupamiento de Explosivos y se aseguraron todos los indicios.
Además, las autoridades prometen la pronta captura de «El Barbas» y su célula de sicarios, mientras la población vive entre la rabia y la impotencia. Porque el fuego cruzado entre CJNG y La Familia no sólo es una disputa territorial: es una guerra que se libra en plena ciudad, con civiles expuestos a ser el blanco de las ráfagas, gente que pide más acción y menos palabras.
