El dictamen se aprobó con 39 votos a favor, cero en contra y sin abstenciones, siguiendo exactamente la propuesta enviada por el Ejecutivo
El dictamen se aprobó con 39 votos a favor, cero en contra y sin abstenciones, siguiendo exactamente la propuesta enviada por el Ejecutivo
Con un plazo de pago de hasta 15 años y respaldo de participaciones federales
Recalcaron la urgencia ante la desaparición de su compañero y delegado del partido en Apatzingán
Los sindicalistas exigen la etiquetación de recursos dentro del Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos estatal
Hasta el momento se han registrado al menos 9 homicidios durante el presente mes de diciembre
Michoacán de Ocampo es una entidad en donde la historia de la educación nacional se ha escrito con letras de oro, pero también con sangre, omisiones y resistencia que a menudo se confunde con el caos. A lo largo de dieciséis años al frente de Mexicanos Primero Michoacán, hemos documentado, analizado y denunciado las fracturas de un sistema que, cíclicamente, promete transformación y entrega simulación.
Hoy, nos encontramos ante una encrucijada histórica que ya no admite retórica vacía. La realidad nos ha golpeado con la brutalidad de los hechos: el marco del Plan Michoacán —intento federal de intervención y rescate— reclama anclaje de largo plazo en la intervención federal, que día tras día se contrasta con la realidad y los hechos, simbolizados trágicamente en sucesos de alto impacto como el magnicidio de figuras públicas como Carlos Manzo, referido en el contexto de esta reflexión como el punto de quiebre de la seguridad estatal y el asesinato de activistas, profesionistas y docentes en el cumplimiento de su deber.
Ante este escenario dantesco, surge una verdad incómoda pero liberadora: el modelo de la gobernabilidad —entendido como el mero control político, la contención de la protesta y la administración de la inercia— ha caducado. Michoacán debe transitar, con urgencia y valentía, hacia la gobernanza educativa. No se trata de un juego de palabras; es la diferencia entre administrar el desastre y construir el futuro.
El Espejismo de la Gobernabilidad: Administrando la Inercia
Durante años, y particularmente en la administración actual, se ha confundido la rectoría del Estado con la capacidad de pagar la nómina a tiempo. Se nos ha dicho, que vivimos «ciclos escolares completos» y que la «justicia laboral» ha llegado. Sin embargo, la gobernabilidad que presume el régimen es frágil y epidérmica. Se basa en la ausencia de ruido, no en la presencia de armonía.
La gobernabilidad tradicional en Michoacán ha consistido en apagar fuegos: contener a las expresiones gremiales, dispersar recursos a través del Programa Presupuestal U-080 para evitar el colapso financiero, y emitir comunicados triunfalistas —ya cien veces repetidos— sobre el pago puntual de quincenas. Pero pagar salarios es una obligación patronal básica, no un logro heroico. Esta visión reduccionista asume que, si las escuelas están abiertas, aunque sea a medias y los maestros cobran, el sistema funciona.
Pero la realidad nos desmiente. ¿De qué sirve la «gobernabilidad» administrativa si el crimen organizado decide qué escuelas abren y cuáles cierran en Tierra Caliente? ¿De qué sirve la estabilidad laboral si un maestro como Antonio Benjamín muere al pisar una mina terrestre en Apatzingán mientras se dirige a su escuela? La gobernabilidad que no garantiza la vida ni la seguridad de la comunidad escolar es propia de un estado fallido maquillado de burocracia; un barco sin timón que encallará inevitablemente.
El magnicidio referido y la violencia sistemática contra docentes y líderes sociales demuestran que el Estado, por sí solo, ha sido rebasado. La verticalidad del «Plan Michoacán» y las estrategias de seguridad centralizadas no han logrado pacificar el territorio ni blindar a las escuelas. La disminución de homicidios dolosos y la detención de delincuentes de cuarto nivel de mando no puede ser sinonímico de construcción de condiciones para la paz y el desarrollo a largo plazo. Recordemos que, la violencia ha permeado los muros escolares, convirtiendo a las comunidades educativas en rehenes de disputas territoriales, cobro de piso y reclutamiento forzado de menores.
La Gobernanza: Un Nuevo Contrato Social Educativo
Frente al fracaso del control vertical, la gobernanza emerge como la única ruta viable. A diferencia de la gobernabilidad, que busca la obediencia y el orden, la gobernanza implica la construcción de redes de colaboración, corresponsabilidad y participación de todos los actores sociales en la toma de decisiones.
La gobernanza educativa que proponemos desde Mexicanos Primero Michoacán no es una abstracción teórica; es un entramado dinámico de estructuras y actores —gobierno, sociedad civil, empresarios, academia, familias y docentes— que interactúan para planificar, implementar y supervisar la educación. Es transitar del gobierno que ordena al gobierno que colabora y permite colaborar.
En el contexto del Plan Michoacán y la crisis de seguridad actual, la gobernanza significa reconocer que la Secretaría de Educación no puede sola. Necesita de los ojos vigilantes de los padres de familia, de la experticia de las organizaciones civiles, de la protección de las comunidades organizadas y de la inversión del sector privado.
Este tránsito hacia la gobernanza se sustenta en tres pilares fundamentales que hemos defendido durante tres lustros:
Propuestas para la Acción: De la Retórica a la Realidad
Para que la transición de la gobernabilidad a la gobernanza sea efectiva, especialmente en un estado herido por la violencia, propongo una serie de acciones concretas, urgentes y viables, basadas en la evidencia recopilada en nuestra bitácora educativa:
Conclusión: Un Llamado a la Esperanza Activa
Michoacán no está condenado al rezago ni a la violencia. Tenemos una historia de lucha y una riqueza cultural inmensa. Pero el tiempo se agota. No podemos permitir que otra generación se pierda entre el abandono escolar, la migración forzada o las filas del crimen organizado.
Transitar de la gobernabilidad a la gobernanza en la educación estatal es el acto político más revolucionario que podemos emprender hoy. Significa poner a las niñas, niños y jóvenes verdaderamente al centro. Significa que el presupuesto se decida con criterios de equidad y no de clientelismo. Significa que cada escuela sea un territorio de paz donde se construya la felicidad y la ciudadanía.
Desde Mexicanos Primero Michoacán refrendamos nuestro compromiso de ser esa voz crítica pero constructiva, ese contrapeso necesario y ese aliado en las causas justas. No nos conformamos con «ciclos escolares completos» en el papel; exigimos trayectorias educativas completas en la vida.
La educación es el camino para recuperar Michoacán. Pero no cualquier educación: una educación gobernada por todos, defendida por todos y para el beneficio de todos. Merecemos un gobierno educador, sí, pero, sobre todo, merecemos ser una sociedad educadora que no deje a nadie atrás.
El futuro de Michoacán no se decide en los despachos de seguridad, sino en las aulas. Hagamos que cada escuela sea un faro de gobernanza que ilumine la oscuridad de la violencia. Es tiempo de actuar. Es tiempo de educar, para construir gobernanza como legado y cosechar democracia como resultado.
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*Doctor en ciencias del desarrollo regional y director fundador de Mexicanos Primero capítulo Michoacán, A.C.
El susodicho comenzó a sentirse mal mientras manejaba una Nissan Pick Up de color rojo tipo estaquitas