Recientemente el ex mandatario Vicente Fox se reunió con el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno Cárdenas, el tema es organizar alianzas con miras a la próxima jornada electoral, esto implica la suma de opositores a la cuarta transformación. Ese hecho mencionado sería impensable al inicio del presente siglo, porque fue Vicente Fox con las siglas del Partido Acción Nacional quien destronó al PRI en el año 2000 y lo expulsó del gobierno para inscribir en nuestro país una alternancia que generó múltiples expectativas, aunque al final fue mayor el desencanto porque los cambios verdaderos no pasaron del estatus de promesas.
No olvidemos que fue Francisco Labastida Ochoa el candidato del Revolucionario Institucional en aquellas elecciones del año 2000, correspondió al abanderado priista ser el derrotado ante la atípica forma de hacer campaña del candidato panista que había sido gobernador de Guanajuato, un estilo popular con algunos exabruptos que le llevarían a la victoria. El bono democrático nadie lo cuestionó en aquellos años del naciente siglo XXI, aunque la decepción no tardaría en llegar, porque la demagogia hizo de las suyas y las transformaciones no pasaron del discurso.
Vicente Fox llamó tepocatas, víboras prietas y corruptos a los priistas en el año 2000, ahora se reúne con el dirigente del partido que fue la némesis del Partido Acción Nacional, incluso les felicitó en la victoria de los comicios de Coahuila, en las que el PRI se llevó carro completo en cuanto a las diputaciones.
Seguramente la oposición trabajará una alianza para, al menos, ser competitiva ante Morena el partido oficial, lo cierto es que desde una perspectiva ideológica lo que cunde es la decadencia, algunos dirán que el fin justifica los medios, ante una coyuntura como la actual hay quienes hablan de forjar la unidad en la disidencia.
El Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional han vivido etapas complicadas en los últimos años porque perdieron algunos de sus bastiones, los liderazgos que les brindaron, en su momento, mayor protagonismo ya no existen. Ni que decir del Partido de la Revolución Democrática que en 1997 fue la segunda fuerza electoral, el año en que el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, curiosamente en ese lapso su dirigente fue Andrés Manuel López Obrador.
El PRD ya perdió el registro nacional y solo mantiene presencia regional en pocos lugares como es el caso Michoacán.
Vicente Fox ya no tiene memoria, busca a sus antiguos enemigos políticos para poder aliarse, sería la suma de perdedores ante un momento importante en el que son múltiples los escándalos públicos, la ética política parece que la mandaron de vacaciones. Un dirigente panista, el fundador, Manuel Gómez Morín dijo alguna vez que en política no haya ilusos para que no haya desilusionados.





