El papel del ciudadano en la democracia no termina con las elecciones:
Barak Obama (1961-?) Presidente de Estados Unidos
La sesión del Consejo General del INE del viernes anterior, es el más nítido ejemplo de lo que hoy es el árbitro electoral: el arma política y legal del gobierno y de su movimiento, la 4T.
En el lapso de unas cuantas horas, en esa sesión el INE enseñó el cobre cuatroteísta: primero exoneró a Martín López Obrador de cualquier acto ilícito, pese a haber sido grabado en video mientras recibía fajas de billetes provenientes del gobierno de Campeche. Su hermano Andrés Manuel, entonces presidente de la república, reconoció al día siguiente de que Carlos Loret de Mola difundió el video, que éste era real, que “martinazo” sí recibía ese dinero, pero que no era nada ilegal porque eran “aportaciones para el movimiento”.
Y luego, el INE aprobó la decapitación del Instituto Electoral de Michoacán, al dar por buena la acusación de una persona vinculada a Morena, respecto a que el instituto estatal se extralimitó en sus funciones al designar a un encargado de su Contraloría interna solo por diez días, mientras los diputados nombraban al responsable definitivo. Risible la decisión del INE, peligrosamente risible.
Ambas medidas tienen un común denominador: fueron para favorecer a la 4T. Primero garantizaron impunidad a uno de los integrantes del clan López Obrador, y luego cumplen la exigencia morenista de mandar al barranco al árbitro electoral michoacano, a fin de garantizar que en las elecciones del 27 el oficialismo juegue con el árbitro a su favor.
Para quienes tenían aún dudas de cuál es el papel del INE actual, la sesión del viernes le desnudó y le evidenció por completo. Ya podemos ir previendo el tipo de elección que tendremos el próximo año. Una elección ya ni siquiera de estado, sino de dictadura.
X@jaimelopezmtz


