LOS TIEMPOS DEL FISCAL. 

Una cosa no es justa por el hecho de ser ley; debe ser ley porque es justa:

Montesquieu (1689-1755) Filósofo francés

Carlos Torres Piña ha solicitado al Congreso del Estado permiso para ausentarse temporalmente de su cargo, a fin de dedicarle tiempo y esfuerzo a su empeño por ser el candidato a gobernador de la 4T.

En realidad, es lo menos que podía hacer Torres Piña, y para ser francos debió tomar esa decisión hace bastante tiempo, porque en las condiciones actuales es ética y moralmente insostenible ejercer como fiscal y al mismo tiempo buscar una candidatura partidista.

Hay razones de peso para ello: él quiere ser gobernador y simultanéamente está investigando a dos personajes que tienen la misma intención: Grecia Quiroz y Raúl Morón. Ambos, vinculados al caso Carlos Manzo.

Por esa razón, no es ilegal pero sí anti ético ejercer como fiscal y buscar a toda costa esa candidatura, porque aquella tarea demanda imparcialidad, atributo que claramente no cumple Torres: sus aspiraciones políticas chocan con la responsabilidad de encabezar la Fiscalía. ¿Con qué camiseta lleva la investigación por el asesinato de Manzo?, ¿con la de fiscal o con la de precandidato a gobernador? No es ociosa ni retórica la interrogante. Desde el asesinato de Manzo, en noviembre del 25, Torres Piña debió separarse del cargo, a fin de no ensuciar y volver creíbles las investigaciones.

Como sea, ahora se ve obligado a ausentarse temporalmente del cargo de fiscal; si es designado candidato a gobernador ya no regresaría a su tarea, lo que hace inferir que la Fiscalía solo ha sido desde un inicio una aduana para catapultarse a su verdadero sueño, el 27. Y que conste, salvo por el caso Manzo, me parece uno de los mejores fiscales. Imaginemos si hubiera podido trabajar dicho caso con una mínima imparcialidad.

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